29 Julio 2009 Seguir en 
EL PONCHO TUCUMANO
La carta "Domadores'' (17/7) es un oportuno homenaje a los gauchos en el mes de la patria. Al referirse a ellos, el autor habla de "anónimos servidores'', cuyos nombres se perdieron. Esos términos me hicieron recordar un poema de Jorge Luis Borges titulado "El gaucho'' (publicado en este diario el 10/11/02). Comparto uno de sus bellos versos: ''Se batió con el indio y con el godo./ Murió en reyertas de baraja y taba;/ dio su vida a la patria, que ignoraba/ y así, perdiendo, fue perdiendo todo''. Y en otro dice: ''Hoy es polvo de tiempo y de planeta; nombres no quedan...'' Relacionado con los gauchos, con nuestras tradiciones, no viene mal recordar que este mes se han cumplido los primeros cinco años de la reunión en que la Legislatura sancionó la ley que establece los colores y la forma del poncho tucumano. Fue un 15 de julio. El primer planteo para fijar las características de la prenda había sido hecho en 1972. Tuvieron que pasar más de 30 años para que se decidiera oficialmente algo al respecto. Esa demora -por no hablar de lasitud o pachorra- me hace evocar lo que una tía me decía para pelearme en broma: nosotros, los salteños, somos locro pulsudo, ustedes, los tucumanos son "api'' (mazamorra; desabrido). Y dentro de esta temática: todos los años voy a Salta en junio, y casi siempre estoy allá el día 17 en que se conmemora la muerte del general Güemes. Es grato ver en pleno centro a niños, adolescentes y jóvenes luciendo orgullosos el poncho salteño. Acá, en el centro tucumano, creo que no acontece algo similar. ¿Por qué? Sería interesante saber en detalle qué pasa con la producción -y venta- del poncho tucumano.
José Santillán
Lizondo Borda 1.137
S. M. de Tucumán
ESTACION EXPERIMENTAL
Si Tucumán tiene realmente la vocación de mejorar, deberíamos hacer un profundo análisis (podría encararlo la Fundación del Tucumán o la Universidad Nacional de Tucumán) sobre cuáles fueron las razones que permitieron a la Estación Experimental Agrícola "Obispo Colombres'', hacer las cosas bien durante sus 100 años.
Eduardo Fajre
Avda. 2 de Abril 337 (1° piso Of.11
S. M. de Tucumán
COMICIOS
Nuestros mayores nos enseñaban que ser presidente de una mesa electoral significaba un deber cívico para el ciudadano, y el Estado lo consideraba una carga pública no retributiva. A su vez ser fiscal de mesa de un comicio era una responsabilidad y distinción partidaria, y emitir el voto era una obligación moral y cívica. Por lo que se puede ver ahora, todo aquello ha pasado de moda, hoy las contiendas electorales se han convertido en un marcado comercial deliberado donde nadie da la puntada sin hilo. Los presidentes de mesa tienen fijado un arancel oficial, y los fiscales de mesa reciben una compensación monetaria, con vianda incluida en el día del comicio. Previo a un acto eleccionario los punteros políticos se encargan de efectuar un relevamiento domiciliario para confeccionar el listado para la posterior entrega de bolsones con alimentos a cambio del voto, mientras que en las sedes partidarias se registra la cantidad de automotores contratados por una cifra fija, más la provisión del combustible para el traslado puerta a puerta de los votantes anotados en el citado relevamiento. Aun viviendo a corta distancia del lugar del comicio, lo hacen para asegurar su concurrencia con boletas provistas en mano. A ello habría que sumarles los gastos de publicidad que crecen cada vez más; afiches, pasacalles, volantes, pintadas de muros, emisoras radiales, canales de TV, altoparlantes callejeros, prensa gráfica, etcétera, a lo que se agrega el ya clásico traslado masivo de gente "voluntaria'' para que aplaudan y vitoreen al candidato antes y después de las elecciones, más la contratación de bandas sonoras para animar la concurrencia en los actos. Todo ello suma cuantiosas sumas de dinero; nuestros abuelos, dirían "del mismo cuero salen las lonjas''. Y como a menudo aparecen los jóvenes reclamando espacios de participación cívica, con lo señalado tienen una escuela práctica de aprendizaje democrático, aunque en los colegios, teóricamente, los docentes les enseñen todo lo contrario.
Ysmael Díaz
Mario Bravo 247
Banda del Río Salí-Tucumán
A LA INTEMPERIE
Ayer, concurrí a retirar la boleta de mi jubilación ordinaria en la única entidad bancaria que la emite y me encontré con la desagradable sorpresa de no poder ingresar al local. Debí hacer cola a la intemperie e ingresar cuando lo ordenó el uniformado a cargo de la puerta. Distintas entidades bancarias e incluso la casa central de este centro de pagos a los jubilados permiten el ingreso indiscriminado y brindan diferentes comodidades a sus clientes. ¿Será posible entregar las respectivas boletas en cualquier sucursal de esa entidad? ¿No podemos recibir un mejor trato? Y para peor, si no retiramos la boleta dos meses seguidos, nos dan de baja, con los inconvenientes que esto conlleva.
Ismael Rahman
Coronel Zelaya 340
S. M. de Tucumán
ACCIDENTE
Hace dos semanas viajaba en mi motocicleta por la ruta 301 (ex ruta nacional 38) en dirección sur-norte. Circulaba sobre la cinta asfáltica, puesto que hace poco hicieron unos reductores de velocidad sobre la banquina, y un pequeño descuido puede significar una caída segura, ya que tienen los cantos filosos y demasiado altos. A la altura de Río Seco, aceleré mi motocicleta hasta los 90 km/h para pasar una camioneta que iba delante. Al intentar regresar a mi carril, vi que en el medio de la ruta había una mini platabanda, prácticamente invisible con el casco puesto, ya que sobresale del pavimento unos 6 cm y la pintura que posee es casi inexistente. Perdí el control de la moto y caí al pavimento. Agradezco a Dios, a la pericia del conductor que venía detrás de mí, y a la buena suerte, poder contarlo. Pero esta caída me significó $ 250 por las roturas causadas a mi vehículo. Además, a causa de los golpes recibidos, perdí dos días de trabajo, sin contar que la indumentaria que llevaba en el momento de la caída quedó destruida. Con todo esto, agradezco al genio vial que diseñó esta trampa para motociclistas e incluso automovilistas. ¿Todos tendrán mi suerte?
Gerónimo Costilla Neder
gsneder@hotmail.com
POLITICA Y CONVICCION
La convicción, es decir, nuestras creencias o dogmas son los pretextos del matrimonio presidencial para evitar exhibirse en actos públicos junto a quienes consideran "antiprogresistas", alternante semántico del vocablo "reaccionario" usado por la izquierda vernácula. Desde ya, pretexto inconsistente pues la militancia en política es un ejercicio de vida y al parecer, también, fuente de inusual enriquecimiento. El político es un hombre público. Nada le es ajeno. En el pluralismo, encuentra su vocación inalterable. Contrariamente la "convicción" deviene en impostura por el carácter representativo que inviste la política. Y lo dogmático, un rango subalterno pues enmascara desviaciones antidemocráticas que contrarían su razón de ser. ¿Acaso los constantes desaires del matrimonio presidencial no se originan por "convicción"? Pongo por caso, la ausencia de ambos en la inauguración de la Exposición Rural de Palermo, a despecho de ser acaudalados inversores. Contrariamente, ¿no lo sería identificarse con líderes subversivos o populistas latinoamericanos que poco y nada hacen por la real liberación de sus pueblos y sí mucho por la perpetuación caudillesca en el poder? Afortunadamente, encuentran la horma frente a electorados mayores de edad, aleccionados contra negociantes ideológicos y en guardia ante iluminados ideológicos, al servicio de paraísos "chavistas" en franca decadencia.
Francisco Juliá
franciscoj30@gmail.com
Las cartas para esta sección deben tener un máximo de 200 palabras, en caso contrario serán sintetizadas. Deberán ser entregadas en Mendoza 654 o en cualquiera de nuestras corresponsalías haciendo constar nombre y domicilio del remitente. El portador deberá concurrir con su documento de identidad. También podrán ser enviadas por e-mail a: cartasaldirector@lagaceta.com.ar, consignando domicilio real y N° de teléfono y de documento de identidad. LA GACETA se reserva el derecho de publicación.
La carta "Domadores'' (17/7) es un oportuno homenaje a los gauchos en el mes de la patria. Al referirse a ellos, el autor habla de "anónimos servidores'', cuyos nombres se perdieron. Esos términos me hicieron recordar un poema de Jorge Luis Borges titulado "El gaucho'' (publicado en este diario el 10/11/02). Comparto uno de sus bellos versos: ''Se batió con el indio y con el godo./ Murió en reyertas de baraja y taba;/ dio su vida a la patria, que ignoraba/ y así, perdiendo, fue perdiendo todo''. Y en otro dice: ''Hoy es polvo de tiempo y de planeta; nombres no quedan...'' Relacionado con los gauchos, con nuestras tradiciones, no viene mal recordar que este mes se han cumplido los primeros cinco años de la reunión en que la Legislatura sancionó la ley que establece los colores y la forma del poncho tucumano. Fue un 15 de julio. El primer planteo para fijar las características de la prenda había sido hecho en 1972. Tuvieron que pasar más de 30 años para que se decidiera oficialmente algo al respecto. Esa demora -por no hablar de lasitud o pachorra- me hace evocar lo que una tía me decía para pelearme en broma: nosotros, los salteños, somos locro pulsudo, ustedes, los tucumanos son "api'' (mazamorra; desabrido). Y dentro de esta temática: todos los años voy a Salta en junio, y casi siempre estoy allá el día 17 en que se conmemora la muerte del general Güemes. Es grato ver en pleno centro a niños, adolescentes y jóvenes luciendo orgullosos el poncho salteño. Acá, en el centro tucumano, creo que no acontece algo similar. ¿Por qué? Sería interesante saber en detalle qué pasa con la producción -y venta- del poncho tucumano.
José Santillán
Lizondo Borda 1.137
S. M. de Tucumán
ESTACION EXPERIMENTAL
Si Tucumán tiene realmente la vocación de mejorar, deberíamos hacer un profundo análisis (podría encararlo la Fundación del Tucumán o la Universidad Nacional de Tucumán) sobre cuáles fueron las razones que permitieron a la Estación Experimental Agrícola "Obispo Colombres'', hacer las cosas bien durante sus 100 años.
Eduardo Fajre
Avda. 2 de Abril 337 (1° piso Of.11
S. M. de Tucumán
COMICIOS
Nuestros mayores nos enseñaban que ser presidente de una mesa electoral significaba un deber cívico para el ciudadano, y el Estado lo consideraba una carga pública no retributiva. A su vez ser fiscal de mesa de un comicio era una responsabilidad y distinción partidaria, y emitir el voto era una obligación moral y cívica. Por lo que se puede ver ahora, todo aquello ha pasado de moda, hoy las contiendas electorales se han convertido en un marcado comercial deliberado donde nadie da la puntada sin hilo. Los presidentes de mesa tienen fijado un arancel oficial, y los fiscales de mesa reciben una compensación monetaria, con vianda incluida en el día del comicio. Previo a un acto eleccionario los punteros políticos se encargan de efectuar un relevamiento domiciliario para confeccionar el listado para la posterior entrega de bolsones con alimentos a cambio del voto, mientras que en las sedes partidarias se registra la cantidad de automotores contratados por una cifra fija, más la provisión del combustible para el traslado puerta a puerta de los votantes anotados en el citado relevamiento. Aun viviendo a corta distancia del lugar del comicio, lo hacen para asegurar su concurrencia con boletas provistas en mano. A ello habría que sumarles los gastos de publicidad que crecen cada vez más; afiches, pasacalles, volantes, pintadas de muros, emisoras radiales, canales de TV, altoparlantes callejeros, prensa gráfica, etcétera, a lo que se agrega el ya clásico traslado masivo de gente "voluntaria'' para que aplaudan y vitoreen al candidato antes y después de las elecciones, más la contratación de bandas sonoras para animar la concurrencia en los actos. Todo ello suma cuantiosas sumas de dinero; nuestros abuelos, dirían "del mismo cuero salen las lonjas''. Y como a menudo aparecen los jóvenes reclamando espacios de participación cívica, con lo señalado tienen una escuela práctica de aprendizaje democrático, aunque en los colegios, teóricamente, los docentes les enseñen todo lo contrario.
Ysmael Díaz
Mario Bravo 247
Banda del Río Salí-Tucumán
A LA INTEMPERIE
Ayer, concurrí a retirar la boleta de mi jubilación ordinaria en la única entidad bancaria que la emite y me encontré con la desagradable sorpresa de no poder ingresar al local. Debí hacer cola a la intemperie e ingresar cuando lo ordenó el uniformado a cargo de la puerta. Distintas entidades bancarias e incluso la casa central de este centro de pagos a los jubilados permiten el ingreso indiscriminado y brindan diferentes comodidades a sus clientes. ¿Será posible entregar las respectivas boletas en cualquier sucursal de esa entidad? ¿No podemos recibir un mejor trato? Y para peor, si no retiramos la boleta dos meses seguidos, nos dan de baja, con los inconvenientes que esto conlleva.
Ismael Rahman
Coronel Zelaya 340
S. M. de Tucumán
ACCIDENTE
Hace dos semanas viajaba en mi motocicleta por la ruta 301 (ex ruta nacional 38) en dirección sur-norte. Circulaba sobre la cinta asfáltica, puesto que hace poco hicieron unos reductores de velocidad sobre la banquina, y un pequeño descuido puede significar una caída segura, ya que tienen los cantos filosos y demasiado altos. A la altura de Río Seco, aceleré mi motocicleta hasta los 90 km/h para pasar una camioneta que iba delante. Al intentar regresar a mi carril, vi que en el medio de la ruta había una mini platabanda, prácticamente invisible con el casco puesto, ya que sobresale del pavimento unos 6 cm y la pintura que posee es casi inexistente. Perdí el control de la moto y caí al pavimento. Agradezco a Dios, a la pericia del conductor que venía detrás de mí, y a la buena suerte, poder contarlo. Pero esta caída me significó $ 250 por las roturas causadas a mi vehículo. Además, a causa de los golpes recibidos, perdí dos días de trabajo, sin contar que la indumentaria que llevaba en el momento de la caída quedó destruida. Con todo esto, agradezco al genio vial que diseñó esta trampa para motociclistas e incluso automovilistas. ¿Todos tendrán mi suerte?
Gerónimo Costilla Neder
gsneder@hotmail.com
POLITICA Y CONVICCION
La convicción, es decir, nuestras creencias o dogmas son los pretextos del matrimonio presidencial para evitar exhibirse en actos públicos junto a quienes consideran "antiprogresistas", alternante semántico del vocablo "reaccionario" usado por la izquierda vernácula. Desde ya, pretexto inconsistente pues la militancia en política es un ejercicio de vida y al parecer, también, fuente de inusual enriquecimiento. El político es un hombre público. Nada le es ajeno. En el pluralismo, encuentra su vocación inalterable. Contrariamente la "convicción" deviene en impostura por el carácter representativo que inviste la política. Y lo dogmático, un rango subalterno pues enmascara desviaciones antidemocráticas que contrarían su razón de ser. ¿Acaso los constantes desaires del matrimonio presidencial no se originan por "convicción"? Pongo por caso, la ausencia de ambos en la inauguración de la Exposición Rural de Palermo, a despecho de ser acaudalados inversores. Contrariamente, ¿no lo sería identificarse con líderes subversivos o populistas latinoamericanos que poco y nada hacen por la real liberación de sus pueblos y sí mucho por la perpetuación caudillesca en el poder? Afortunadamente, encuentran la horma frente a electorados mayores de edad, aleccionados contra negociantes ideológicos y en guardia ante iluminados ideológicos, al servicio de paraísos "chavistas" en franca decadencia.
Francisco Juliá
franciscoj30@gmail.com
Las cartas para esta sección deben tener un máximo de 200 palabras, en caso contrario serán sintetizadas. Deberán ser entregadas en Mendoza 654 o en cualquiera de nuestras corresponsalías haciendo constar nombre y domicilio del remitente. El portador deberá concurrir con su documento de identidad. También podrán ser enviadas por e-mail a: cartasaldirector@lagaceta.com.ar, consignando domicilio real y N° de teléfono y de documento de identidad. LA GACETA se reserva el derecho de publicación.







