EEUU apagó un cartel que usaba para criticar a Cuba

Es un panel electrónico instalado por Bush en un edificio público en La Habana. "No servía para promover una relación más productiva", señaló un portavoz de Obama.

EN EL QUINTO PISO. El cartel electrónico estaba ubicado en un edificio que Estados Unidos posee en La Habana. REUTERS
EN EL QUINTO PISO. El cartel electrónico estaba ubicado en un edificio que Estados Unidos posee en La Habana. REUTERS
28 Julio 2009

WASHINGTON, Estados Unidos.- Las autoridades norteamericanas confirmaron hoy que el mes pasado apagaron el cartel electrónico de la fachada del edificio de la Sección de Intereses que Washington tiene en La Habana. Fue instalado por el ex presidente, George W, en 2006, para difundir noticias internacionales y declaraciones políticas que culpaban a la isla del fracaso de su sistema comunista y de su economía.

"Creemos que no era efectivo como medio para entregar información al pueblo cubano", explicó el portavoz del Departamento de Estado norteamericano, Ian Kelly, quien no quiso calificar la medida como un gesto de buena voluntad, pero admitió que no promovía una relación más productiva entre los países.

El vocero indicó que Washington consideró como "más efectivas" algunas de las medidas anunciadas por el presidente, Barack Obama, el 13 de abril, para "impulsar el libre flujo de información"en la isla". Ese día, además de eliminar las restricciones a los viajes y envíos de remesas a Cuba por parte de ciudadanos cubano-americanos, el mandatario autorizó a empresas estadounidenses a instalar cables de fibra óptica y satélites de telecomunicaciones para comunicar su país con Cuba.

A la vista de todos
En enero de 2006, Estados Unidos instaló en el edifico de la Sección de Intereses, que posee en La Habana (SINA), el gigantesco panel, que cubría casi la totalidad del quinto piso, en pleno Malecón, el paseo marítimo de la capital cubana.

En un principio, el cartel electrónico emitía fragmentos de artículos sobre derechos humanos aunque, poco a poco, fue derivando en noticias internacionales que se transmitían a un ritmo muy lento. Esto, vinculado al hecho de que el entonces presidente cubano, Fidel Castro, ordenó casi de inmediato que se erigiera frente a la fachada de la SINA un centenar de mástiles con banderas hacía que fuera imposible leer lo que se publicaba.

"Era evidente que los cubanos ni siquiera eran capaces de leer el panel debido a algunas obstrucciones que fueron puestas frente a él", reconoció Kelly. Luego, el portavoz calificó como "gesto positivo" que también los ciudadanos de la isla hayan retirado algunos "carteles y grafitis muy negativos", que hasta hace algunos meses rodeaban el edificio.

El portavoz del Departamento de Estado no quiso ligar directamente estas acciones a la reanudación de las conversaciones migratorias iniciadas el 14 de julio, en Nueva York, tras una interrupción de seis años, y que están ampliamente consideradas como un cauto aunque significativo paso hacia un intento por mejorar los contactos entre ambos gobiernos.

Entre otros, la administración de Obama apoyó, a comienzos de junio, la resolución por la que se revirtió la expulsión de Cuba de la Organización de Estados Americanos (OEA) por su adhesión al "marxismo-lenininsmo" casi cinco décadas atrás. En su discurso central del domingo, el mandatario cubano, Raúl Castro, omitió comentario alguno contra Estados Unidos, algo inusual en los tradicionales mensajes del 26 de julio, la principal fecha del calendario revolucionario en el país caribeño. (DPA-Reuters)

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