28 Julio 2009 Seguir en 
El inusitado y vertiginoso avance de la informática ha traído grandes beneficios en las comunicaciones, pero también perjuicios. Internet es una herramienta notable, pero depende de cómo se lo emplee para construir o destruir. Ya hace un tiempo han comenzado a aparecer los llamados delitos informáticos. En esta materia, los tucumanos estamos bastante atrasados.
Por esa razón, investigadores de una fiscalía del Centro Judicial Concepción le propusieron a la Corte Suprema de Justicia la creación de un laboratorio de informática forense. Según un fiscal, en la actualidad no se dispone de recursos tecnológicos suficientes para poder esclarecer en lo inmediato este tipo de delitos. Indicó que la carencia de una oficina especializada en estos asuntos, tanto en la Justicia como en la Policía, obliga a los investigadores a acudir a expertos de otras provincias ante cada caso. Explicó que el único personal capacitado para trabajar en estas pesquisas son los ingenieros de la División Homicidios y Delitos Complejos y acotó que si bien es personal idóneo, tampoco cuenta con los recursos adecuados.
Esta oficina podría ocuparse, por ejemplo, de la recuperación de archivos eliminados; la búsqueda de documentos informáticos y de registros; la reconstrucción de acciones que haya realizado el operador de una computadora y la búsqueda del origen de las comunicaciones.
Un experto en software de la Policía contó que reciben tres consultas mensuales sobre este tipo de fraudes, y trabajan a menudo analizando celulares, computadoras u otras herramientas informáticas que pueden servir para esclarecer un hecho como puede ser un asesinato. Según se informó, este tipo de hechos encuadra en el marco de los delitos complejos y admitió que sería importante la creación de un área específica, como propone el Centro Judicial de Concepción.
Respecto de los delitos informáticos, en nuestra edición de ayer de una denuncia judicial del Instituto Nacional contra la Discriminación (Inadi), cuya investigación llevó a la Justicia a solicitarle a Google que diera de baja una red pornográfica, que perjudicó a 250 mujeres (la mayoría, adolescentes), que fueron víctimas de sus ex parejas. Despechados por haber sido abandonados, estos subieron a internet fotografías de sus novias y amantes desnudas o mientras tenían relaciones sexuales a través de un sitio totalmente gratuito que brinda Google para colgar y hasta crear blogs. De ese modo, en forma anónima, se desparramó la injuria en toda la provincia y las víctimas se enteraron por vecinos o amigos que su privacidad estaba siendo violada.
Sobre este tipo de casos, una funcionaria del Comité de Latinoamérica y El Caribe para la Defensa de los Derechos de las Mujeres afirmó que las mujeres deben saber que su intimidad es sagrada y es un derecho, y esta no puede ser exhibida sin consentimiento. Si esto no ocurriera deben denunciar el hecho en forma inmediata a la División Delitos Informáticos de la Policía Federal.
Creemos que sería un paso realmente significativo para el esclarecimiento de estos delitos si se creara un laboratorio de informática forense, como propone una fiscalía del Centro Judicial Concepción. Los delincuentes se valen de todas las herramientas posibles para lograr su cometido. Ya hemos tenido anteriormente casos de pedofilia (el abuso sexual de menores). En febrero de 2005, se detuvo a un hombre, acusado de pagar a menores para dejarse fotografiar en poses eróticas. Las imágenes eran difundidas luego por un sitio en internet.
Se trata, por otro lado, de avanzar en la legislación sobre este tipo de delitos. El ciudadano está, por lo general, indefenso y a merced de que su dignidad pueda ser denigrada impunemente. El Estado tiene la obligación de protegerlo.
Por esa razón, investigadores de una fiscalía del Centro Judicial Concepción le propusieron a la Corte Suprema de Justicia la creación de un laboratorio de informática forense. Según un fiscal, en la actualidad no se dispone de recursos tecnológicos suficientes para poder esclarecer en lo inmediato este tipo de delitos. Indicó que la carencia de una oficina especializada en estos asuntos, tanto en la Justicia como en la Policía, obliga a los investigadores a acudir a expertos de otras provincias ante cada caso. Explicó que el único personal capacitado para trabajar en estas pesquisas son los ingenieros de la División Homicidios y Delitos Complejos y acotó que si bien es personal idóneo, tampoco cuenta con los recursos adecuados.
Esta oficina podría ocuparse, por ejemplo, de la recuperación de archivos eliminados; la búsqueda de documentos informáticos y de registros; la reconstrucción de acciones que haya realizado el operador de una computadora y la búsqueda del origen de las comunicaciones.
Un experto en software de la Policía contó que reciben tres consultas mensuales sobre este tipo de fraudes, y trabajan a menudo analizando celulares, computadoras u otras herramientas informáticas que pueden servir para esclarecer un hecho como puede ser un asesinato. Según se informó, este tipo de hechos encuadra en el marco de los delitos complejos y admitió que sería importante la creación de un área específica, como propone el Centro Judicial de Concepción.
Respecto de los delitos informáticos, en nuestra edición de ayer de una denuncia judicial del Instituto Nacional contra la Discriminación (Inadi), cuya investigación llevó a la Justicia a solicitarle a Google que diera de baja una red pornográfica, que perjudicó a 250 mujeres (la mayoría, adolescentes), que fueron víctimas de sus ex parejas. Despechados por haber sido abandonados, estos subieron a internet fotografías de sus novias y amantes desnudas o mientras tenían relaciones sexuales a través de un sitio totalmente gratuito que brinda Google para colgar y hasta crear blogs. De ese modo, en forma anónima, se desparramó la injuria en toda la provincia y las víctimas se enteraron por vecinos o amigos que su privacidad estaba siendo violada.
Sobre este tipo de casos, una funcionaria del Comité de Latinoamérica y El Caribe para la Defensa de los Derechos de las Mujeres afirmó que las mujeres deben saber que su intimidad es sagrada y es un derecho, y esta no puede ser exhibida sin consentimiento. Si esto no ocurriera deben denunciar el hecho en forma inmediata a la División Delitos Informáticos de la Policía Federal.
Creemos que sería un paso realmente significativo para el esclarecimiento de estos delitos si se creara un laboratorio de informática forense, como propone una fiscalía del Centro Judicial Concepción. Los delincuentes se valen de todas las herramientas posibles para lograr su cometido. Ya hemos tenido anteriormente casos de pedofilia (el abuso sexual de menores). En febrero de 2005, se detuvo a un hombre, acusado de pagar a menores para dejarse fotografiar en poses eróticas. Las imágenes eran difundidas luego por un sitio en internet.
Se trata, por otro lado, de avanzar en la legislación sobre este tipo de delitos. El ciudadano está, por lo general, indefenso y a merced de que su dignidad pueda ser denigrada impunemente. El Estado tiene la obligación de protegerlo.







