27 Julio 2009 Seguir en 
JACALEAPA, Honduras.- La familia del derrocado presidente Manuel Zelaya vive en una carretera de Honduras desde hace tres días, protegida por decenas de amigos y seguidores, e impedida por militares armados de avanzar hacia la frontera de Nicaragua para reunirse con él.
La esposa de Zelaya, Xiomara Castro, sus hijos menores Hortensia (Pichu, de 24 años) y José Manuel (20), además de la madre del mandatario Hortensia Rosales, y su suegra Olga Doris Sarmiento, partieron desde la capital en dos vehículos todoterreno el viernes hacia Las Manos, en la frontera entre Honduras y Nicaragua.
Aunque el trayecto de 100 km desde Tegucigalpa en cualquier automóvil puede demandar unas dos horas, ellos cumplieron ayer tres días de viaje sin llegar dónde iban.
"Son situaciones que nunca hubiéramos imaginado", dijo Castro, mientras esperaba frente a un retén militar en La Calera, en el municipio de Jacaleapa, a 80 km de Tegucigalpa, que los soldados los dejen avanzar.
Mientras la familia de Zelaya espera seguir de viaje hacia Las Manos, el gobernante de facto Roberto Micheletti impuso un toque de queda en la zona limítrofe, que de las 18 horas iniciales la extendió a 54. Aunque en cuatro retenes militares los dejaron seguir, luego los vehículos de la familia fueron impedidos de anazar por los soldados, relató Pichu Zelaya.
La primera dama no ve a su marido desde el 28 de junio, hace cuatro semanas, cuando militares armados lo sacaron de su cama, lo subieron a un avión lo trasladaron hasta Costa Rica.
El gobierno de facto ofreció una aeronave para llevar a la mujer de Zelaya a Nicaragua, pero ella desistió alegando que era un intento de echarla del país, como a su marido. "Nos dijeron que son ordenes estrictas de Micheletti" , apuntó Pichu Zelaya. (AFP)
La esposa de Zelaya, Xiomara Castro, sus hijos menores Hortensia (Pichu, de 24 años) y José Manuel (20), además de la madre del mandatario Hortensia Rosales, y su suegra Olga Doris Sarmiento, partieron desde la capital en dos vehículos todoterreno el viernes hacia Las Manos, en la frontera entre Honduras y Nicaragua.
Aunque el trayecto de 100 km desde Tegucigalpa en cualquier automóvil puede demandar unas dos horas, ellos cumplieron ayer tres días de viaje sin llegar dónde iban.
"Son situaciones que nunca hubiéramos imaginado", dijo Castro, mientras esperaba frente a un retén militar en La Calera, en el municipio de Jacaleapa, a 80 km de Tegucigalpa, que los soldados los dejen avanzar.
Mientras la familia de Zelaya espera seguir de viaje hacia Las Manos, el gobernante de facto Roberto Micheletti impuso un toque de queda en la zona limítrofe, que de las 18 horas iniciales la extendió a 54. Aunque en cuatro retenes militares los dejaron seguir, luego los vehículos de la familia fueron impedidos de anazar por los soldados, relató Pichu Zelaya.
La primera dama no ve a su marido desde el 28 de junio, hace cuatro semanas, cuando militares armados lo sacaron de su cama, lo subieron a un avión lo trasladaron hasta Costa Rica.
El gobierno de facto ofreció una aeronave para llevar a la mujer de Zelaya a Nicaragua, pero ella desistió alegando que era un intento de echarla del país, como a su marido. "Nos dijeron que son ordenes estrictas de Micheletti" , apuntó Pichu Zelaya. (AFP)
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