Comercio ilícito

La venta de discos compactos en la calle atenta contra los derechos de autor.

06 Marzo 2003
Hace ya noventa y tres años que el Congreso de la Nación sancionó la primera Ley de Resguardo de la Propiedad Intelectual y Artística que conoció la Argentina. Fue una norma que luego se iría ampliando y perfeccionando de diversas maneras, siempre para proteger un principio troncal: el de que nadie puede utilizar en su provecho y sin autorización, el trabajo creador que ha realizado otro.
Es oportuno recordar el punto, para apuntar que esos recaudos parecen haber sido derogados, en la práctica, en este país donde el respeto a la ley ya se ha convertido en algo ilusorio. En efecto, cualquiera puede advertir que en el centro de la ciudad se ofrecen, en las calles, discos compactos donde ha sido copiada sin autorización alguna la música legalmente grabada que se vende en las disquerías. Los expendedores ya ni siquiera lo disimulan con una portada obtenida por fotocopia: una borrosa hoja de computadora les sirve para que el cliente identifique los temas. Vender tales productos constituye una burla a la ley. Tiene la misma dimensión delictiva que circular en un vehículo ingresado de contrabando, por ejemplo. La autoridad no debiera permitir un comercio ilícito que se desarrolla con tanta impunidad.

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