22 Julio 2009 Seguir en 
Una de las mujeres heridas en la explosión de la lavandería de Santiago al 1.400 murió durante la madruga en un sanatorio céntrico de esta capital, a causa de sus "gravísimas lesiones". Así lo confirmó Enrique Gómez, director médico del centro asistencial privado.
Lucía del Carmen Pérez, de 45 años, tenía el 70 % de su cuerpo quemado, heridas que comprometieron su vida desde el mismo día del siniestro. "La superficie corporal afectada era importante y en algunas partes las quemaduras eran muy profundas. Esto le provocó una extrema pérdida de líquidos esenciales para el funcionamiento del organismo, como agua, electrolitos y proteínas", indicó el profesional.
La mujer fue asistida en el servicio de terapia intensiva y estaba con respirador artificial. "Un importante equipo trabajó pero fue imposible mejorar su condición. Fue monitoreada en forma permanente por laboratoristas, enfermeros y médicos de distintas especialidades", dijo Gómez.
La descompensación general de la paciente se agravó en las primeras horas y alrededor de las 4 sufrió un paro cardiorespiratorio. "La causa de su fallecimiento fue el resultado de múltiples motivos. Lamentablemente, la medicina indica que hay escasas probabilidades de que una persona sobreviva si tiene más del 70 % del cuerpo con quemaduras", señaló finalmente Gómez.
Por su parte, Dora Haydée Argañaraz, de 63 años, madre de Pérez, continúa internada en el centro asistencial en el que falleció su hija. La mujer tiene quemaduras en superiores al 60 % del cuerpo.
Por otro lado, el doctor Daniel Pero, subdirector del Centro de Salud, informó que la tercera herida, Mariana Rasparí, continúa en terapia, remarcando que su situación es estable porque solamente tiene comprometido el 20 % del cuerpo. Además, sufrió traumas en sus miembros inferiores, pero no revisten gravedad. Los otros afectados en el hecho, José Ricardo Contreras, de 27 años, y María del Valle Díaz Lobo, de 20, fueron dados de alta ayer, porque los médicos del hospital Padilla consideraron que las lesiones que registraban no eran graves.
El siniestro se produjo cerca de las 19.50 del lunes. En la parte trasera de la lavandería, una enorme plancha a vapor explotó repentinamente por causas que aún se investigan. El artefacto, un cilindro grande, se nutre de una caldera principal que hace vapor de agua. Debido al estallido, la parte inferior voló 20 metros y en el trayecto embistió a Javier Lizárraga, de 27 años, y Carlos Hansen, de 25, los dos empleados que fallecieron el acto. LA GACETA ©
Lucía del Carmen Pérez, de 45 años, tenía el 70 % de su cuerpo quemado, heridas que comprometieron su vida desde el mismo día del siniestro. "La superficie corporal afectada era importante y en algunas partes las quemaduras eran muy profundas. Esto le provocó una extrema pérdida de líquidos esenciales para el funcionamiento del organismo, como agua, electrolitos y proteínas", indicó el profesional.
La mujer fue asistida en el servicio de terapia intensiva y estaba con respirador artificial. "Un importante equipo trabajó pero fue imposible mejorar su condición. Fue monitoreada en forma permanente por laboratoristas, enfermeros y médicos de distintas especialidades", dijo Gómez.
La descompensación general de la paciente se agravó en las primeras horas y alrededor de las 4 sufrió un paro cardiorespiratorio. "La causa de su fallecimiento fue el resultado de múltiples motivos. Lamentablemente, la medicina indica que hay escasas probabilidades de que una persona sobreviva si tiene más del 70 % del cuerpo con quemaduras", señaló finalmente Gómez.
Por su parte, Dora Haydée Argañaraz, de 63 años, madre de Pérez, continúa internada en el centro asistencial en el que falleció su hija. La mujer tiene quemaduras en superiores al 60 % del cuerpo.
Por otro lado, el doctor Daniel Pero, subdirector del Centro de Salud, informó que la tercera herida, Mariana Rasparí, continúa en terapia, remarcando que su situación es estable porque solamente tiene comprometido el 20 % del cuerpo. Además, sufrió traumas en sus miembros inferiores, pero no revisten gravedad. Los otros afectados en el hecho, José Ricardo Contreras, de 27 años, y María del Valle Díaz Lobo, de 20, fueron dados de alta ayer, porque los médicos del hospital Padilla consideraron que las lesiones que registraban no eran graves.
El siniestro se produjo cerca de las 19.50 del lunes. En la parte trasera de la lavandería, una enorme plancha a vapor explotó repentinamente por causas que aún se investigan. El artefacto, un cilindro grande, se nutre de una caldera principal que hace vapor de agua. Debido al estallido, la parte inferior voló 20 metros y en el trayecto embistió a Javier Lizárraga, de 27 años, y Carlos Hansen, de 25, los dos empleados que fallecieron el acto. LA GACETA ©







