22 Julio 2009 Seguir en 
MADRID.- Con banderas británicas colgadas en los balcones, los gibraltareños recibieron ayer al canciller español Miguel Angel Moratinos. Fue una visita histórica a Gibraltar, más de 300 años después de que el peñón pasó a manos británicas. En medio de duras críticas de la oposición española, que denunció "traición" del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, Moratinos se reunió en el diminuto enclave al sur de la Península Ibérica con su par británico, David Miliband, y con el jefe del gobierno gibraltareño, Peter Caruana. En sus conversaciones discutieron el futuro de la cooperación entre España y la colonia británica, pero evitaron hablar de las pretensiones de España de recuperar el control del peñón que el Reino Unido conquistó durante la Guerra de Sucesión española, en 1704. La visita fue el punto álgido del paulatino acercamiento entre España y las autoridades de Gibraltar, que empezó en 2004 con la llegada al poder del gobierno socialista. (DPA)







