El relato sobre cómo mataron al remisero Estrella provocó tensiones en el juicio oral

Una testigo salió en defensa de uno de los sospechosos, por lo que los querellantes pidieron que se la detenga por falso testimonio. "Me salvó la vida". Pericias.

ESCONDIDOS. Los acusados se negaron a que la prensa ingrese a la sala, y amenazaron con amotinarse.
ESCONDIDOS. Los acusados se negaron a que la prensa ingrese a la sala, y amenazaron con amotinarse.
06 Marzo 2003
Los tres imputados por el crimen del remisero Edgardo Estrella se abstuvieron de declarar. Sin embargo, de la lectura de la declaración en instrucción de Leonardo Antonio Torres se desprende el itinerario de los acusados hasta que se produjo el asesinato.
Torres dijo que el 2 de enero de1999, cerca de la medianoche, se encontró, en su casa del barrio Fátima (Ingenio San Juan), con Juan Carlos Paz (su cuñado) y con Juan Ramón Gómez (su primo). Bebieron, y luego Paz mató de un balazo al perro de su vecina María Toscano.
Al regresar hacia su casa, Paz le habría apuntado con el arma a María Fernanda Monteros, una joven que tenía 13 años y que conversaba con varios amigos en la vereda. Ella afirmó ayer, en coincidencia con Torres, que él le agarró la mano a Paz y se la levantó, con lo que el disparo salió hacia el aire. "El me salvó, si no, no sé qué hubiera pasado", afirmó ayer la adolescente.Luego, declaró Torres, tomaron el remise que conducía Estrella, de 44 años, y Gómez le hizo seis disparos a quemarropa en la zona del barrio Alejandro Heredia (ex Topa).

Discrepancias
Pero la declaración de ayer de Monteros tuvo varias diferencias respecto de la que prestó en la etapa de instrucción. Sus comentarios fueron vagos y dijo no recodar detalles importantes, por lo que el querellante Mario Mirra pidió que sea procesada por falso testimonio y que se la detenga. Ello no ocurrió, aunque posiblemente termine siendo investigada por el primer pedido.
El dato al que apuntaba Mirra es fundamental, puesto que con ese gesto Torres justificó que el test de guante de parafina le haya dado positivo, a la vez que negó rotundamente haberle disparado al remisero. Por ello, y por su aporte al declarar y contar lo ocurrido involucrando a los otros dos acusados, Torres quedó libre durante la instrucción. Los otros testigos que declararon ayer no aportaron datos demasiado trascendentes para la resolución del caso. El tribunal, integrado por Liliana Vitar, Eudoro Albo y Elva Jiménez, continuarán escuchando a los testigos hoy a partir de las 9.
El hermano del remisero asesinado, Rodolfo Estrella, se mostró satisfecho por el inicio del juicio, pero se pidió que "esta vez sea en serio (se suspendió tres veces) porque hubo muchas falencias y no se trabajó como corresponde". "Por eso Torres está libre, y ahora vino Monteros a mentir para ayudarlo a seguir así", agregó.

El problema de los menores delincuentes

El inicio del juicio por el asesinato del remisero Edgardo Estrella no fue sencillo y reavivó la polémica que se ha instalado en Tucumán acerca de los menores que delinquen.
La situación de Juan Ramón Gómez, quien tenía 17 años cuando se produjo el hecho y hoy tiene 21, llevó a que las primeras dos horas y media del debate se usaran para discutir la conveniencia o no de que la familia del remisero sea querellante en su contra, y sobre la presencia de la defensora de Menores para asesorarlo.
El defensor de Gómez, Roberto Flores, planteó primero la imposibilidad de que Mario Mirra y Leandro Robles representen a la familia Estrella en el juicio en contra del joven, aduciendo que el Código Procesal Penal le pone límites a la acusación en contra de menores, impidiendo que sean querellados.
"Es una chicana procesal", contestó Mirra. El fiscal Juan Santos Suárez consideró, que como Gómez ya es mayor de edad, no se puede impedir que sea querellado por la familia de la víctima. El fiscal solicitó, además, que Gómez no sea asistido por la defensora de Menores Inés Avellaneda, al considerar que es innecesaria la representación porque es mayor de edad.
El tribunal decidió que la querella apunte sólo contra los acusados Juan Carlos Paz y Leonardo Torres, quienes eran mayores de 18 años cuando ocurrió el crimen. El fiscal, en cambio, podrá acusarlos a los tres. Además, los jueces prescindieron de la defensora de Menores.

"Gómez era un chico sano y bueno, pero lo dejaron solo"

"Juan Gómez era un chico sano y bueno, pero lo dejaron solo, abandonado y nadie lo ayudó", dijo Juana Mercedes Cabrera, ex suegra del acusado.
La mujer, y la hermana del imputado, Luisa Gómez, contaron que el 24 de mayo de 1998, cuando mataron a la pareja de Gómez, Andrea Jaime, de 16 años, él se derrumbó. "Lloraba todo el día; volvió a tomar", contaron. Gómez, al dar sus datos personales, contó que empezó a consumir bebidas alcohólicas a los 13 años, y que a los 15 estuvo internado en el Instituto Belgrano, pero que fue su pareja la que lo salvó. "Ella me sacó del alcohol, me ayudó... por eso cuando la mataron se me dio vuelta la cabeza", dijo. Andrea fue asesinada cerca de su casa por Mario Pelosso, quien había intentado violarla y la ejecutó poniéndole el arma en la nariz para disparar. También le disparó al hermano de la joven, Marcos Cabrera (20) que salió en su defensa. El murió siete días después. "Yo no justifico al asesino, pero enterré a dos hijos en ocho días y a mi marido ocho meses después porque tuvo un derrame. Pero no por eso voy a pedir que maten a todos; sé lo que deben sentir (los familiares de Estrella), pero este era un chico bueno que se quedó solo", agregó Cabrera, con quien Gómez vivió hasta que fue detenido. La defensora de Gómez, Inés Avellaneda, afirmó que, como con otros delincuentes, si se lo hubiera contenido a tiempo, no habría llegado a protagonizar hechos violentos.

Tamaño texto
Comentarios