05 Marzo 2003 Seguir en 
Desde hace ya muchos años, existe en la vereda oeste de calle Las Heras primera cuadra, un inmueble cuyo interior es testimonio del más completo abandono. Carece de techo, y a través de las destrozadas aberturas de la fachada se puede ver todo el espacio colmado de altos pastizales, en medio de los cuales algunos vecinos inescrupulosos arrojan desperdicios.
No es la primera vez que nos referimos críticamente a esta situación. Cabe preguntarse hasta cuándo la Municipalidad de San Miguel de Tucumán tolerará semejante foco antihigiénico, de negligencia y de desdén por ordenanzas elementales, enclavado a escasa media cuadra del histórico templo de La Merced y a dos de la Casa de Gobierno.
Es obligación de los propietarios mantener sus fincas en un estado razonable de limpieza. Y también es obligación de la autoridad comunal adoptar las medidas enderezadas a que tales prescripciones se cumplan rigurosamente y en todos los casos. En este que nos ocupa, se trata de un deplorable exponente -uno más- del ningún respeto por la ley que ya es norma en nuestra capital.
No es la primera vez que nos referimos críticamente a esta situación. Cabe preguntarse hasta cuándo la Municipalidad de San Miguel de Tucumán tolerará semejante foco antihigiénico, de negligencia y de desdén por ordenanzas elementales, enclavado a escasa media cuadra del histórico templo de La Merced y a dos de la Casa de Gobierno.
Es obligación de los propietarios mantener sus fincas en un estado razonable de limpieza. Y también es obligación de la autoridad comunal adoptar las medidas enderezadas a que tales prescripciones se cumplan rigurosamente y en todos los casos. En este que nos ocupa, se trata de un deplorable exponente -uno más- del ningún respeto por la ley que ya es norma en nuestra capital.







