04 Marzo 2003 Seguir en 
Los investigadores llegaron a la mujer en el momento oportuno, cuando ella estaba en lo peor de su crisis de despecho. Por ello les contó, con lujo de detalles, quienes habrían participado del asesinado del panadero Julio Ramírez, ocurrido el domingo 2 de febrero en su casa de Villa de Leales. La Policía detuvo hasta ahora, además de a la mujer, a un joven que habría confesado ante la Justicia ser el "entregador" del atraco. El crimen fue cometido a la noche, cuando todo el pueblo participaba de una fiesta religiosa en la plaza. Ramírez volvió a su casa en su moto y se encontró con los cinco hombres y una mujer. Lo golpearon y le dispararon a la cabeza, sin llevarse dinero, ni su reloj o la moto.
Sospechas
Los datos que habían aportado los pocos testigos del caso, y la persistente tarea investigativa del personal de la Regional Este, llevó a los pesquisas hasta la zona de Guardamonte, cerca de la Villa de Leales.
Allí interrogaron a una mujer, sobre la que había algunas sospechas. Ella contestó con evasivas, hasta que se despachó dando nombres, direcciones, qué tipo de vehículos se usaron, qué armas y qué ropa tenía cada uno. Inclusive, habría entregado prendas de su ex pareja, que estarían manchadas con sangre. Sucede que la mujer (por razones de seguridad no se proporcionó su nombre) habría descubierto poco antes que su pareja mantenía una relación paralela con una hermana suya, y que recientemente se habrían ido juntos a Buenos Aires. La mujer permanece detenida.
Con los datos aportados por la mujer, efectivos al mando de los comisarios Domingo Pacheco, Manuel Núñez y Eduardo ramírez, detuvieron a Néstor Rafael "Colorao" Martino, de 23 años.
El, según pudo saberse, habría confesado ante el fiscal Gustavo Estofán que efectivamente participó del hecho como "entregador", ya que habría sido "apretado" por delincuentes para que marcara alguna casa de la Villa de Leales donde pudiera haber dinero. Martino estudió en esa localidad, cercana a su casa, y habría conocido a los delincuentes en la cárcel, donde estuvo detenido por un robo.
En un principio, los investigadores estimaban que se habría tratado de un ajuste de cuentas o de un crimen pasional, por el hecho d e que lo golpearon antes de rematarlo y no le robaron nada. Pero esa hipótesis fue cayendo, ya que Ramírez no habría tenido problemas económicos ni relaciones sentimentales paralelas. Ante los dichos de los dos detenidos, entonces, se reafirmó la versión del asalto, que aparentemente no se concretó por el temor que habrían sentido los delincuentes al ser sorprendidos por la víctima.
Sospechas
Los datos que habían aportado los pocos testigos del caso, y la persistente tarea investigativa del personal de la Regional Este, llevó a los pesquisas hasta la zona de Guardamonte, cerca de la Villa de Leales.
Allí interrogaron a una mujer, sobre la que había algunas sospechas. Ella contestó con evasivas, hasta que se despachó dando nombres, direcciones, qué tipo de vehículos se usaron, qué armas y qué ropa tenía cada uno. Inclusive, habría entregado prendas de su ex pareja, que estarían manchadas con sangre. Sucede que la mujer (por razones de seguridad no se proporcionó su nombre) habría descubierto poco antes que su pareja mantenía una relación paralela con una hermana suya, y que recientemente se habrían ido juntos a Buenos Aires. La mujer permanece detenida.
Con los datos aportados por la mujer, efectivos al mando de los comisarios Domingo Pacheco, Manuel Núñez y Eduardo ramírez, detuvieron a Néstor Rafael "Colorao" Martino, de 23 años.
El, según pudo saberse, habría confesado ante el fiscal Gustavo Estofán que efectivamente participó del hecho como "entregador", ya que habría sido "apretado" por delincuentes para que marcara alguna casa de la Villa de Leales donde pudiera haber dinero. Martino estudió en esa localidad, cercana a su casa, y habría conocido a los delincuentes en la cárcel, donde estuvo detenido por un robo.
En un principio, los investigadores estimaban que se habría tratado de un ajuste de cuentas o de un crimen pasional, por el hecho d e que lo golpearon antes de rematarlo y no le robaron nada. Pero esa hipótesis fue cayendo, ya que Ramírez no habría tenido problemas económicos ni relaciones sentimentales paralelas. Ante los dichos de los dos detenidos, entonces, se reafirmó la versión del asalto, que aparentemente no se concretó por el temor que habrían sentido los delincuentes al ser sorprendidos por la víctima.







