04 Marzo 2003 Seguir en 
La democracia está en peligro. No se trata de un frase. Un trabajo difundido por el Programa para el Desarrollo de las Naciones Unidas así lo advertía a fines del año pasado. Hace pocos días el peronismo fue incapaz de ponerse de acuerdo y de respetar las reglas como estaban establecidas. Tuvo que recurrir a una alquimia electoral que le permitiera llevar a sus tres candidatos. Casi al mismo tiempo el radicalismo hizo un papelón con sus comicios y por las denuncias de fraude terminó estirando meses el resultado de una elección interna. De alguna manera son antecedentes de la descomposición del ejercicio de los derechos y de las libertades. Lo de ayer en Catamarca fue el corolario de aquellos episodios. El candidato-filósofo Luis Barrionuevo provocó un acto bochornoso en Catamarca, a tan sólo 275 kilómetros de esta capital.
No hubo reivindicación
Era la primera elección del año. Se esperaba un reivindicación de aquel papelón de hace dos años, cuando Bin Laden o Clemente eran más importantes que los candidatos argentinos. Pero esta vez fue peor: las urnas fueron quemadas y robadas y el acto trascendental que tienen la democracia y el ciudadano para delegar el poder tuvo que ser suspendido. Todo porque hubo alguien que no fue capaz de respetar las leyes, a los jueces y a la Constitución de la provincia que lo vio nacer. Luis Barrionuevo no podía ser candidato. Como la Justicia no le dio la razón, ganó la irracionalidad de prenderle fuego a las urnas, a la democracia argentina.
El ejemplo es nefasto. En Tucumán ya hemos vivido situaciones donde la prepotencia ha tenido más fuerza que las leyes. Y también hemos tenido leyes que se han impuesto por la fuerza antes que por la racionalidad. Sin ir más lejos, el sábado pasado, en la sede del Concejo Deliberante de esta capital se realizó la apertura de sesiones del año. Allí se congregaron todas las autoridades del municipio para escuchar al intendente Antonio Alvarez. Los recibieron los concejales de la ciudad. Mientras unos y otros entraban al Concejo, en el edificio de enfrente, que está clausurado y donde se burlaron ordenanzas, había una familia descargando colchones para ocupar su departamento.
En Tucumán, el candidato oficialista del alperovichismo-mirandista también tiene una complicación con la Constitución provincial y, por eso debería, para no sufrir discriminaciones, acelerar su presentación en la Justicia. El domingo hubo catamarqueños que arriesgaron su vida para cumplir con un derecho cívico. El presidente de la Nación prefirió no emitir juicios severos porque para él Barrionuevo es incontrolable. La pelea por el poder exige hoy más responsabilidad porque "el poder es como un explosivo: o se maneja con cuidado, o estalla", tal cual lo advirtió el español Enrique Tierno Galván.
No hubo reivindicación
Era la primera elección del año. Se esperaba un reivindicación de aquel papelón de hace dos años, cuando Bin Laden o Clemente eran más importantes que los candidatos argentinos. Pero esta vez fue peor: las urnas fueron quemadas y robadas y el acto trascendental que tienen la democracia y el ciudadano para delegar el poder tuvo que ser suspendido. Todo porque hubo alguien que no fue capaz de respetar las leyes, a los jueces y a la Constitución de la provincia que lo vio nacer. Luis Barrionuevo no podía ser candidato. Como la Justicia no le dio la razón, ganó la irracionalidad de prenderle fuego a las urnas, a la democracia argentina.
El ejemplo es nefasto. En Tucumán ya hemos vivido situaciones donde la prepotencia ha tenido más fuerza que las leyes. Y también hemos tenido leyes que se han impuesto por la fuerza antes que por la racionalidad. Sin ir más lejos, el sábado pasado, en la sede del Concejo Deliberante de esta capital se realizó la apertura de sesiones del año. Allí se congregaron todas las autoridades del municipio para escuchar al intendente Antonio Alvarez. Los recibieron los concejales de la ciudad. Mientras unos y otros entraban al Concejo, en el edificio de enfrente, que está clausurado y donde se burlaron ordenanzas, había una familia descargando colchones para ocupar su departamento.
En Tucumán, el candidato oficialista del alperovichismo-mirandista también tiene una complicación con la Constitución provincial y, por eso debería, para no sufrir discriminaciones, acelerar su presentación en la Justicia. El domingo hubo catamarqueños que arriesgaron su vida para cumplir con un derecho cívico. El presidente de la Nación prefirió no emitir juicios severos porque para él Barrionuevo es incontrolable. La pelea por el poder exige hoy más responsabilidad porque "el poder es como un explosivo: o se maneja con cuidado, o estalla", tal cual lo advirtió el español Enrique Tierno Galván.







