03 Marzo 2003 Seguir en 
La política tucumana devino espasmódica. Para buena parte de la oposición, que comenzó el año plena de incertidumbre, algunas dudas empezaron a despejarse. El mirandismo, tan decidido que parecía, despidió febrero con la perspectiva electoral empañada. Pero todo es precario en la coyuntura.
"Frente amplio" es el nombre que Exequiel Avila Gallo propuso para la nueva coalición, en la mesa que compartía con los peronistas Olijela Rivas, Alberto Herrera y Ricardo Maturana, con los radicales José Ascárate, Eudoro Aráoz y Jorge Mendía, y con los movedizos Rafael Bulacio (Cambio 2000) y Carlos Gallardo (MID). En principio, hoy definirían cómo llamar a la criatura.
El primer paso está dado y no es pequeño. Pero por ahora, el músculo electoral está distendido. La contracción sobrevendrá a la hora de asignar los espacios. Basta mirar al este para advertirlo. Sobre 40 comunas en esa circunscripción, la UCR tiene sólo cuatro, así que lo más lógico (y lo políticamente menos sensato) sería que sólo reclamara candidaturas para cuatro delegados rurales. La contracara es que el legislador Segundo Fernández (dirigente de Rivas) querría ser intendente por Simoca, única Municipalidad radical de la sección.
"Ese es un frente sin candidato a gobernador", machaca el diputado Ricardo Bussi. Su viejo conocido, Miguel Angel Toma, le daría esta semana una encuesta de la SIDE, que podría ser el instrumento con el que FR defina si él será el candidato a gobernador, si se postulará como el vicegobernador de su padre o, incluso, si competirá por la intendencia de la capital.El fiscal anticorrupción sigue siendo la materia de los sueños frentistas y de las pesadillas republicanas. Claro que los bussistas ortodoxos le niegan chances y reducen el esquema a que si Esteban Jerez se lanza, gana Alperovich, y si no se larga, gana FR. Pero los más reflexivos temen una estampida de votos hacia el funcionario judicial.
Triste dilema
Dos intendentes que asistieron a la cena a la que los convocó el gobernador Julio Miranda para encolumnarlos detrás de la candidatura presidencial de Néstor Kirchner coincidieron en una misma triste duda. No saben si el jefe del PE aún cree que puede ordenar con éxito a quién se va a votar en la provincia, o si no le queda más opción que ensayar estas pantomimas.El mandatario no es "kirchnerista" por convicción, sino por la necesidad de volver al Senado, y se desvela imaginando escenarios en los que Carlos Menem vuelve a ser presidente. O en los que Kirchner es electo, pero pierde en Tucumán. O en los que, tras desdoblar las elecciones de gobernador de las de parlamentarios nacionales, José Alperovich es derrotado. El futuro de Miranda corre ya por caminos opuestos a los del vicegobernador Sisto Terán y a los de la mayoría de los legisladores. Todos, menemistas de cepa. Malas noticias en un año que demandará de leyes clave.
Aún restan muchas escaramuzas. La batalla de las encuestas jugará un papel crucial. Y lo que la Iglesia decida hacer, o no hacer, jugará un papel decisivo.
La actividad electoral es inédita. El "que se vayan todos" languidece. Muchos protestatarios de plaza Independencia, que convocaban a acabar con el sistema corrupto, están preparando sublemas. Son la silueta de una realidad perversa pero infranqueable. Sólo los políticos tienen tiempo para dedicarse a la política. Eufemismo de que sólo con recursos se puede triunfar allí.
El ímpetu pasa. La vieja política queda. Nada más tucumano que el cambio que garantiza que todo seguirá igual.
"Frente amplio" es el nombre que Exequiel Avila Gallo propuso para la nueva coalición, en la mesa que compartía con los peronistas Olijela Rivas, Alberto Herrera y Ricardo Maturana, con los radicales José Ascárate, Eudoro Aráoz y Jorge Mendía, y con los movedizos Rafael Bulacio (Cambio 2000) y Carlos Gallardo (MID). En principio, hoy definirían cómo llamar a la criatura.
El primer paso está dado y no es pequeño. Pero por ahora, el músculo electoral está distendido. La contracción sobrevendrá a la hora de asignar los espacios. Basta mirar al este para advertirlo. Sobre 40 comunas en esa circunscripción, la UCR tiene sólo cuatro, así que lo más lógico (y lo políticamente menos sensato) sería que sólo reclamara candidaturas para cuatro delegados rurales. La contracara es que el legislador Segundo Fernández (dirigente de Rivas) querría ser intendente por Simoca, única Municipalidad radical de la sección.
"Ese es un frente sin candidato a gobernador", machaca el diputado Ricardo Bussi. Su viejo conocido, Miguel Angel Toma, le daría esta semana una encuesta de la SIDE, que podría ser el instrumento con el que FR defina si él será el candidato a gobernador, si se postulará como el vicegobernador de su padre o, incluso, si competirá por la intendencia de la capital.El fiscal anticorrupción sigue siendo la materia de los sueños frentistas y de las pesadillas republicanas. Claro que los bussistas ortodoxos le niegan chances y reducen el esquema a que si Esteban Jerez se lanza, gana Alperovich, y si no se larga, gana FR. Pero los más reflexivos temen una estampida de votos hacia el funcionario judicial.
Triste dilema
Dos intendentes que asistieron a la cena a la que los convocó el gobernador Julio Miranda para encolumnarlos detrás de la candidatura presidencial de Néstor Kirchner coincidieron en una misma triste duda. No saben si el jefe del PE aún cree que puede ordenar con éxito a quién se va a votar en la provincia, o si no le queda más opción que ensayar estas pantomimas.El mandatario no es "kirchnerista" por convicción, sino por la necesidad de volver al Senado, y se desvela imaginando escenarios en los que Carlos Menem vuelve a ser presidente. O en los que Kirchner es electo, pero pierde en Tucumán. O en los que, tras desdoblar las elecciones de gobernador de las de parlamentarios nacionales, José Alperovich es derrotado. El futuro de Miranda corre ya por caminos opuestos a los del vicegobernador Sisto Terán y a los de la mayoría de los legisladores. Todos, menemistas de cepa. Malas noticias en un año que demandará de leyes clave.
Aún restan muchas escaramuzas. La batalla de las encuestas jugará un papel crucial. Y lo que la Iglesia decida hacer, o no hacer, jugará un papel decisivo.
La actividad electoral es inédita. El "que se vayan todos" languidece. Muchos protestatarios de plaza Independencia, que convocaban a acabar con el sistema corrupto, están preparando sublemas. Son la silueta de una realidad perversa pero infranqueable. Sólo los políticos tienen tiempo para dedicarse a la política. Eufemismo de que sólo con recursos se puede triunfar allí.
El ímpetu pasa. La vieja política queda. Nada más tucumano que el cambio que garantiza que todo seguirá igual.







