No hay motivos para aterrarse
Mantener la calma y poner en práctica las medidas básicas de higiene ayudan a frenar la cadena de contagio del virus A H1N1. Por María Ester Véliz - Redacción LA GACETA.
LA GACETA
La epidemia de gripe A -que en el país sigue en franco ascenso- y el bombardeo de información sobre el número de infectados y de muertos en los ámbitos mundial y nacional atemoriza a la población. La incertidumbre emerge frente a lo desconocido -el virus A H1N1-, un agente infeccioso que se detectó en abril, de alta contagiosidad y que se expandió velozmente hasta disparar la primera pandemia del siglo XXI. Pero es bueno recordar que entre los extremos del pánico y de la complacencia están la vigilancia epidemiológica y la información. Ambos factores son clave para controlar la crisis sanitaria y calmar la angustia de la población, como aconseja la OMS.
No hay que dramatizar pero tampoco minimizar el problema sanitario, sino actuar con sentido común. El pánico crea confusión y entorpece el desarrollo de cualquier estrategia sanitaria. Justamente, el nuevo ministro de Salud de la Nación, Juan Luis Manzur, pidió a la población prudencia, serenidad, paciencia y responsabilidad "porque no existen soluciones ni curas mágicas en el terreno de la salud".
El comportamiento y la expansión del virus A H1N1 varían de una provincia a otra. No es lo mismo la explosión de contagios y las muertes registrados en Buenos Aires, Tierra del Fuego o Santa Fe, que los casos detectados en Tucumán. De todos modos hay que estar preparados porque el nuevo agente infeccioso puede deparar sorpresas durante el pico de la epidemia, que comenzaría la próxima semana "porque todos los virus de la gripe son tramposos: mutan para sobrevivir", dicen los expertos en infectología.
A pesar de las 44 muertes que provocó la nueva influenza (casi todas por complicaciones) la gran mayoría de infectados presenta síntomas leves y se recupera completamente. No hay motivos para estar aterrados. En la lucha contra el virus hay que poner en práctica las medidas básicas recomendadas para frenar el contagio de cualquier enfermedad infectocontagiosa (tuberculosis, hepatitis, meningitis, entre otras). Son eficaces. En Tucumán demostraron su efectividad durante la campaña de prevención del cólera: no hubo ningún caso autóctono.
Lo indispensable es lavarse las manos con agua y jabón en forma frecuente, mantener la higiene en el hogar, utilizar lavandina como desinfectante, permanecer en la casa si aparecen síntomas gripales y usar barbijo para proteger a la familia y cuando se se humedezca hay que desecharlo porque se transforma en un foco de contagio. Cuando la fiebre supere los 38° y no ceda con antitérmicos, concurrir al médico. Usar pañuelos desechables al estornudar, al sonarse la nariz o al toser.
Si estas medidas se transforman en hábitos, la población habrá ganado la primera batalla contra la gripe y muchos otros males infecciosos.







