Crece la presión política contra el gobierno de facto

El presidente depuesto postergó su regreso.

02 Julio 2009
TEGUCIGALPA.- El gobierno interino de Honduras desafió la presión internacional al asegurar que no existe la más remota posibilidad de que el derrocado presidente, Manuel Zelaya, vuelva al poder, pese al ultimátum de 72 horas que le dio la OEA para restituir al mandatario. Zelaya, que planeaba regresar hoy al país acompañado por los presidentes de Ecuador y de la Argentina, como así también del titular de la OEA, decidió postergar su regreso en virtud del ultimátum que ha dictado la organización regional.
No obstante, el gobierno que ahora encabeza Roberto Micheletti, titular del Congreso, aseguró que el mandatario defenestrado será arrestado si regresa al país, incluso si lo hace acompañado por los mandatarios referidos y por el jefe de la OEA, Miguel Angel Insulza. Entre tanto, Zelaya se desplazó ayer a Panamá para asistir a la toma asunción del nuevo presidente de ese país, Ricardo Martinelli.

Derechos suspendidos
Entre tanto, el Parlamento hondureño aprobó ayer un decreto que suspende algunas garantías constitucionales durante el toque de queda ordenado tras el derrocamiento de Zelaya. El Ejecutivo interino, que asumió el domingo tras obligar a Zelaya a abandonar el país, podrá ordenar el ingreso en residencias privadas sin orden judicial y detener a personas por más de 24 horas sin levantar cargos. También fue derogado el derecho a la libre asociación y la libre circulación mientras dure el toque de queda, por el momento hasta el sábado de 22 a 6 hora local.
 El canciller interino, Enrique Ortez, dijo que no existe conversación con ningún gobierno extranjero ni con organismos internacionales sobre un eventual retorno del depuesto líder hondureño. "La soberanía no se negocia", sentenció el veterano político hondureño. La OEA se unió a la condena mundial del "golpe militar" y dio un ultimátum para que el gobierno interino garantice el "inmediato, seguro e incondicional retorno del presidente a sus funciones constitucionales", con la advertencia de que suspenderá al país del organismo si así no lo hiciera.
Un grupo de militares sacó a Zelaya de su casa el domingo a punta de fusil y lo obligó a abandonar el país cafetalero con destino a Costa Rica cuando promovía una consulta popular que abriera el camino a la reelección presidencial. La convocatoria a referendo había sido declarada inconstitucional por los tribunales y por la totalidad de los partidos políticos.
Después del apoyo unánime de Naciones Unidas, la OEA, Washington, la Unión Europea y casi todos los países latinoamericanos, Zelaya pidió a sus seguidores que se mantuvieran firmes en las calles. Miles de sus simpatizantes volvieron a marchar ayer por el centro de Tegucigalpa exigiendo el retorno del magnate maderero a la cabeza del Ejecutivo, y otros miles hicieron lo propio para expresar su apoyo a Micheletti, del partido gobernante. (Reuters-DPA)

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