02 Marzo 2003 Seguir en 
Los "boqueteros" son un dolor de cabeza para los comerciantes, y parece que está por convertirse en una migraña. Los mecanismos que implementó la Policía fracasaron, al igual que los intentos de las víctimas por fortalecer aún más las defensas de sus locales. La concentración de galerías, que están intercomunicadas por sus paseos y por los techos, en la manzana comprendida por las calles San Martín, Muñecas, Mendoza y Maipú, aquellas son blanco fácil de esta modalidad delictiva. Por ello, la mayor parte de los robos de este tipo se comete en los locales de esas siete galerías.
El fracaso del cañón
Esa fue la razón por la que en mayo de 2000 la Policía hizo instalar en la azotea del edificio de LA GACETA, en esa manzana, un moderno cañón láser que permitía monitorear toda la zona. Todas las noches, aunque lloviera o hiciera frío, un efectivo permanecía a la expectativa. Pero dos semanas después el sistema se descompuso y nunca más funcionó. Desde entonces no hubo ningún tipo de control.
La mayor parte de los robos se produjo a partir de 1998, según recuerdan los policías consultados. Uno de los récords se dio en abril del año pasado, cuando en sólo dos semanas "boqueteros" se alzaron con un botín global que superaba los $ 200.000, producto de sólo cuatro atracos a locales ubicados en pleno centro.
Por tres
Tres locales de la galería donde está la lencería a la que quisieron entrar el viernes sufrieron robos, el 19 de noviembre pasado. Fueron saqueadas una joyería -de la que se llevaron un importante botín-, una zapatería y una marroquinería. Los ladrones habían entrado de la misma manera que en esta última oportunidad.Los comerciantes de esas galerías comentaron sorprendidos que, estando tan delimitado el territorio, la Policía no pueda prevenir los robos. Otros, además, reconocen las limitaciones propias y se quejan de la falta de unidad entre ellos.
El fracaso del cañón
Esa fue la razón por la que en mayo de 2000 la Policía hizo instalar en la azotea del edificio de LA GACETA, en esa manzana, un moderno cañón láser que permitía monitorear toda la zona. Todas las noches, aunque lloviera o hiciera frío, un efectivo permanecía a la expectativa. Pero dos semanas después el sistema se descompuso y nunca más funcionó. Desde entonces no hubo ningún tipo de control.
La mayor parte de los robos se produjo a partir de 1998, según recuerdan los policías consultados. Uno de los récords se dio en abril del año pasado, cuando en sólo dos semanas "boqueteros" se alzaron con un botín global que superaba los $ 200.000, producto de sólo cuatro atracos a locales ubicados en pleno centro.
Por tres
Tres locales de la galería donde está la lencería a la que quisieron entrar el viernes sufrieron robos, el 19 de noviembre pasado. Fueron saqueadas una joyería -de la que se llevaron un importante botín-, una zapatería y una marroquinería. Los ladrones habían entrado de la misma manera que en esta última oportunidad.Los comerciantes de esas galerías comentaron sorprendidos que, estando tan delimitado el territorio, la Policía no pueda prevenir los robos. Otros, además, reconocen las limitaciones propias y se quejan de la falta de unidad entre ellos.







