14 Junio 2009 Seguir en 
El misterioso deceso de Carla Romina Ortega debe ser investigado nuevamente, según determinó la Justicia. "Eso nos da más esperanzas", afirmó José Ortega, padre de la adolescente que fue hallada sin vida en el 2007. Aunque aún no se sabe qué Fiscalía de Instrucción estará a cargo de la pesquisa, trascendió que probablemente el caso sea asignado a la fiscala Adriana Giannoni, quien estará de turno cuando el tribunal que emitió el fallo dé lectura de los fundamentos del dictamen.
Durante la investigación, que estuvo a cargo del ya jubilado fiscal Pedro Gallo, la imputada L. cambió tres veces su versión de los hechos. En su última declaración, dijo que Carla, J. (entonces de 15 años) y ella subieron al cerro San Javier en una moto; en otra similar, sostuvo, las acompañaron dos muchachos a los que identificó como "Maxi" y "Pigu". La Policía buscó a estos chicos, pero jamás logró encontrarlos. L. relató que, en el camino, el motor de su moto se recalentó y tuvieron que detenerse a la vera de la ruta. En determinado momento, dijo, escuchó que Carla gritaba y la vio caer al precipicio. Aseguró que intentaron ayudarla, pero que era imposible descender. Además, afirmó que no contó nada porque los dos muchachos la amenazaron de muerte. "He mentido muchas veces, pero porque estaba bajo presión", les dijo L. a los vocales Carlos Roldán Vázquez, Marta Cavallotti y Alfredo Barrionuevo durante el debate que terminó el martes. Los miembros de la Sala?VI de la Cámara Penal la encontraron penalmente responsable del delito de abandono de persona seguido de muerte y será la jueza de Menores Nora Wexler quien determine qué pena le cabe a L.
Dos posibilidades
En el fallo, cuya lectura tendrá lugar el 24, se explicita que se deberá volver a investigar qué pasó con Carla: si fue un accidente, que se explique en qué circunstancias; y si fue asesinada, quiénes la mataron. "Esto sucede porque la investigación inicial fue muy mal realizada", indicó Mónica López, representante legal de los Ortega. "Jamás se prestó atención a los pedidos de la familia ni se realizó una reconstrucción de los hechos. Esperamos que ahora se pueda saber la verdad", agregó la letrada.
Lo llamativo del caso es que L. no podrá recibir condena, ya que la ley prohíbe enjuiciar dos veces a una persona por el mismo hecho. Sin embargo, los familiares de la víctima esperan que la adolescente declare como testigo durante la nueva causa que se abrirá.
"Escuché que Giannoni es una muy buena investigadora, y que incluso suele ir al lugar del hecho. Gallo siempre hizo la fácil", manifestó preocupado José Ortega.
Cada vez que suena el teléfono celular de las hermanas o las primas de Carla Romina Ortega, se escucha "Cuando un ángel llora", una canción de Annette Moreno. "Era su tema favorito", asegura Claudia, de 33 años, mientras tararea la melodía. "Era muy alegre. Siempre estaba bailando, le encantaba", agregó la mayor de las hermanas de Carla. "Mi hermana era muy asustadiza. Tenía miedo de todo", señaló Alejandra Ortega, otra de las hermanas de la adolescente que falleció en 2007.
Ellas se imaginan qué habría sido de Carla hoy. "Estaría en la facultad. No sé qué hubiese estudiado, siempre cambiaba de opinión", dijo entre risas Margarita Ortega, de 27, prima de la joven. "Igual, siempre tuvo buenas notas en la escuela", aclaró Claudia. "La recordamos todo el tiempo", coincidieron, y se quedaron en silencio escuchando la canción favorita de Carla en uno de los celulares.
Durante la investigación, que estuvo a cargo del ya jubilado fiscal Pedro Gallo, la imputada L. cambió tres veces su versión de los hechos. En su última declaración, dijo que Carla, J. (entonces de 15 años) y ella subieron al cerro San Javier en una moto; en otra similar, sostuvo, las acompañaron dos muchachos a los que identificó como "Maxi" y "Pigu". La Policía buscó a estos chicos, pero jamás logró encontrarlos. L. relató que, en el camino, el motor de su moto se recalentó y tuvieron que detenerse a la vera de la ruta. En determinado momento, dijo, escuchó que Carla gritaba y la vio caer al precipicio. Aseguró que intentaron ayudarla, pero que era imposible descender. Además, afirmó que no contó nada porque los dos muchachos la amenazaron de muerte. "He mentido muchas veces, pero porque estaba bajo presión", les dijo L. a los vocales Carlos Roldán Vázquez, Marta Cavallotti y Alfredo Barrionuevo durante el debate que terminó el martes. Los miembros de la Sala?VI de la Cámara Penal la encontraron penalmente responsable del delito de abandono de persona seguido de muerte y será la jueza de Menores Nora Wexler quien determine qué pena le cabe a L.
Dos posibilidades
En el fallo, cuya lectura tendrá lugar el 24, se explicita que se deberá volver a investigar qué pasó con Carla: si fue un accidente, que se explique en qué circunstancias; y si fue asesinada, quiénes la mataron. "Esto sucede porque la investigación inicial fue muy mal realizada", indicó Mónica López, representante legal de los Ortega. "Jamás se prestó atención a los pedidos de la familia ni se realizó una reconstrucción de los hechos. Esperamos que ahora se pueda saber la verdad", agregó la letrada.
Lo llamativo del caso es que L. no podrá recibir condena, ya que la ley prohíbe enjuiciar dos veces a una persona por el mismo hecho. Sin embargo, los familiares de la víctima esperan que la adolescente declare como testigo durante la nueva causa que se abrirá.
"Escuché que Giannoni es una muy buena investigadora, y que incluso suele ir al lugar del hecho. Gallo siempre hizo la fácil", manifestó preocupado José Ortega.
"La recordamos todo el tiempo"
Cada vez que suena el teléfono celular de las hermanas o las primas de Carla Romina Ortega, se escucha "Cuando un ángel llora", una canción de Annette Moreno. "Era su tema favorito", asegura Claudia, de 33 años, mientras tararea la melodía. "Era muy alegre. Siempre estaba bailando, le encantaba", agregó la mayor de las hermanas de Carla. "Mi hermana era muy asustadiza. Tenía miedo de todo", señaló Alejandra Ortega, otra de las hermanas de la adolescente que falleció en 2007.
Ellas se imaginan qué habría sido de Carla hoy. "Estaría en la facultad. No sé qué hubiese estudiado, siempre cambiaba de opinión", dijo entre risas Margarita Ortega, de 27, prima de la joven. "Igual, siempre tuvo buenas notas en la escuela", aclaró Claudia. "La recordamos todo el tiempo", coincidieron, y se quedaron en silencio escuchando la canción favorita de Carla en uno de los celulares.








