14 Junio 2009 Seguir en 
TEHERAN.- Tras el anuncio de la victoria del presidente, Mahmoud Ahmadinejad, en los comicios del viernes, miles de personas protagonizaron las más violentas protestas vistas en Teherán desde la Revolución Islámica de 1979. Según el recuento oficial, Ahmadinejad fue relecto para un segundo mandato de cuatro años con el 63% de los votos, frente al 34% par el reformista Mir Hussein Mousavia Mousavi, que describió el resultado como peligrosa farsa.
Más de 3.000 partidarios de Mousavi atacaron con piedras a la policía, que los reprimió a golpes y con gases lacrimógenos. Los manifestantes gritaban “También somos iraníes” y “¿Qué pasó con nuestro voto?”
La escala del triunfo de Ahmadinejad arrojó agua fría sobre las amplias expectativas del ex premier Mousavi, que reclamó su victoria con el 60% de los votos, según sus propios escrutinios en boca de urna. Se registró una asistencia récord del 85% a esta elección. El líder supremo de Irán, ayatollah Ali Khamenei, exhortó a respetar la victoria de Ahmadinejad, mientras que este aseveró que el proceso se desarrolló de manera justa y libre.
Cifra exagerada
Según observadores, no se descartaba que Ahmadinejad, como presidente, pudiera ganar las elecciones, pero que haya ganado con tanta ventaja resulta sospechoso. “Soy el ganador y el presidente legítimo del pueblo”, dijo Mousavi a la prensa el viernes a la noche, cuento se barajaban resultados no oficiales. Ayer, sus ayudantes estaban petrificados en la sede partidaria. Sin embargo, Mousavi está seguro de que obtuvo la mayoría absoluta. “Así pienso yo también”, comentó un periodista. Esta visión parte de la base de que Ahmadinejad debería haber recibido menos votos debido al fracaso de las reformas económicas. "Uno puede estar ideológicamente con él, pero no puede ser que las personas estén contentas de que haya recesión e inflación alta, y agradecerle con sus votos”, dijo un profesor universitario en Teherán. (DPA)
WASHINGTON.- Occidente tendrá que resignarse a que Irán siga siendo un país complicado. Antes de los comicios, Ahmadinejad había anunciado que en el conflicto con Occidente por el programa nuclear iraní no habrá más conversaciones con los cinco países permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU y Alemania. El mandatario dijo que sólo le entregará a las potencias mundiales un paquete, que trata ante todo sobre su visión de una paz en todo el planeta y del desarme atómico a nivel mundial. Con Mousavi presidente se hubiese esperado una mayor flexibilidad diplomática.
También se desvaneció la esperanza de que Teherán y Washington reanuden el diálogo después de tres décadas. Es más bien improbable una eventual reunión entre el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y Ahmadinejad. Un vocero de Obama dijo que el gobierno sigue de cerca el resultado de las elecciones, incluyendo reportes de irregularidades en la votación.
En materia de política interior, Ahmadinejad tampoco lo tendrá fácil en su segundo período de gobierno. Durante la campaña había acusado de corrupto al ex presidente reformista Akbar Hashemi Rafsanjani. También había deplorado la política nuclear de su antecesor, Mohammad Jatami, y su disposición a un compromiso con Occidente. Ambos políticos mantienen con fuerte predicamento. Además, seguramente Mousavi no lo dejará en paz. “No tengo otra cosa que el respaldo del pueblo, pero con este respaldo iré hasta el final”, dijo el perdedor.
Según observadores, Ahmadinejad debe su reelección a la campaña populista que hizo. Repartió gratuitamente papas entre la población rural y aumentó las jubilaciones. Eso causó rechazo en las elites en Teherán, opinaron. (DPA)
Más de 3.000 partidarios de Mousavi atacaron con piedras a la policía, que los reprimió a golpes y con gases lacrimógenos. Los manifestantes gritaban “También somos iraníes” y “¿Qué pasó con nuestro voto?”
La escala del triunfo de Ahmadinejad arrojó agua fría sobre las amplias expectativas del ex premier Mousavi, que reclamó su victoria con el 60% de los votos, según sus propios escrutinios en boca de urna. Se registró una asistencia récord del 85% a esta elección. El líder supremo de Irán, ayatollah Ali Khamenei, exhortó a respetar la victoria de Ahmadinejad, mientras que este aseveró que el proceso se desarrolló de manera justa y libre.
Cifra exagerada
Según observadores, no se descartaba que Ahmadinejad, como presidente, pudiera ganar las elecciones, pero que haya ganado con tanta ventaja resulta sospechoso. “Soy el ganador y el presidente legítimo del pueblo”, dijo Mousavi a la prensa el viernes a la noche, cuento se barajaban resultados no oficiales. Ayer, sus ayudantes estaban petrificados en la sede partidaria. Sin embargo, Mousavi está seguro de que obtuvo la mayoría absoluta. “Así pienso yo también”, comentó un periodista. Esta visión parte de la base de que Ahmadinejad debería haber recibido menos votos debido al fracaso de las reformas económicas. "Uno puede estar ideológicamente con él, pero no puede ser que las personas estén contentas de que haya recesión e inflación alta, y agradecerle con sus votos”, dijo un profesor universitario en Teherán. (DPA)
Occidente espera cuatro años más de conflictos
WASHINGTON.- Occidente tendrá que resignarse a que Irán siga siendo un país complicado. Antes de los comicios, Ahmadinejad había anunciado que en el conflicto con Occidente por el programa nuclear iraní no habrá más conversaciones con los cinco países permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU y Alemania. El mandatario dijo que sólo le entregará a las potencias mundiales un paquete, que trata ante todo sobre su visión de una paz en todo el planeta y del desarme atómico a nivel mundial. Con Mousavi presidente se hubiese esperado una mayor flexibilidad diplomática.
También se desvaneció la esperanza de que Teherán y Washington reanuden el diálogo después de tres décadas. Es más bien improbable una eventual reunión entre el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y Ahmadinejad. Un vocero de Obama dijo que el gobierno sigue de cerca el resultado de las elecciones, incluyendo reportes de irregularidades en la votación.
En materia de política interior, Ahmadinejad tampoco lo tendrá fácil en su segundo período de gobierno. Durante la campaña había acusado de corrupto al ex presidente reformista Akbar Hashemi Rafsanjani. También había deplorado la política nuclear de su antecesor, Mohammad Jatami, y su disposición a un compromiso con Occidente. Ambos políticos mantienen con fuerte predicamento. Además, seguramente Mousavi no lo dejará en paz. “No tengo otra cosa que el respaldo del pueblo, pero con este respaldo iré hasta el final”, dijo el perdedor.
Según observadores, Ahmadinejad debe su reelección a la campaña populista que hizo. Repartió gratuitamente papas entre la población rural y aumentó las jubilaciones. Eso causó rechazo en las elites en Teherán, opinaron. (DPA)
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