12 Junio 2009 Seguir en 
BUENOS AIRES.- El padre Julio César Grassi afirmó que no tiene "rencor" ni deseos de "venganza" luego de la condena impuesta por la Justicia a 15 años de prisión por abuso y corrupción de menores.
En ese sentido, el cura, que permanecerá en libertad hasta que la sentencia quede firme, explicó que "el paso siguiente es el reencuentro de la fundación Felices los Niños con su base de solidaridad y búsqueda de los caminos de salida para los chicos".
"Lo que veo después de esta causa es muchísimo trabajo para encauzar la labor de los chicos. No existirá en mí ningún atisbo de rencor, mantengo la esperanza y los deseos de un mundo mejor para los demás", aseguró en una entrevista publicada hoy por un matutino porteño.
Grassi reconoció que el proceso que durante nueve meses lo enjuició en los Tribunales de Morón le causó "una herida muy grande" pero que encontró gente como el empresario periodístico Julio Ramos -ya fallecido- o un "amigazo" como Raúl Portal que le brindaron su apoyo. También agradeció el apoyo de varios miembros de la Iglesia, como del cardenal Jorge Bergoglio y del ex obispo de Morón, monseñor Justo Laguna.
Respecto a la sentencia que lo condenó a 15 años de prisión, Grassi consideró que la principal sensación que lo invadió fue la de "injusticia". "Fue un encuentro con algo que hubiera querido no tener. Creía que luego del juicio iba a nacer un nuevo tiempo para la fundación, para la Iglesia y para mí. Pero la palabra condena fue un balde frío de la injusticia", dijo.
El cura señaló que "la realidad presionó a la Justicia" y que el medio periodístico que comenzó con esta investigación "estuvo todos los días en el juicio e hizo sentir esa presión".
"En el afán por defender a los chicos, he pisado algunas piedras y entiendo, sin dudas, que alguna gente tiene códigos distintos a los míos. Por los llamados de la empresa Hard Comunication (programa de Susana Giménez), en un libro sobre Galimberti, se especifica que existió una venganza hacia mi persona", concluyó. (NA-DyN)
En ese sentido, el cura, que permanecerá en libertad hasta que la sentencia quede firme, explicó que "el paso siguiente es el reencuentro de la fundación Felices los Niños con su base de solidaridad y búsqueda de los caminos de salida para los chicos".
"Lo que veo después de esta causa es muchísimo trabajo para encauzar la labor de los chicos. No existirá en mí ningún atisbo de rencor, mantengo la esperanza y los deseos de un mundo mejor para los demás", aseguró en una entrevista publicada hoy por un matutino porteño.
Grassi reconoció que el proceso que durante nueve meses lo enjuició en los Tribunales de Morón le causó "una herida muy grande" pero que encontró gente como el empresario periodístico Julio Ramos -ya fallecido- o un "amigazo" como Raúl Portal que le brindaron su apoyo. También agradeció el apoyo de varios miembros de la Iglesia, como del cardenal Jorge Bergoglio y del ex obispo de Morón, monseñor Justo Laguna.
Respecto a la sentencia que lo condenó a 15 años de prisión, Grassi consideró que la principal sensación que lo invadió fue la de "injusticia". "Fue un encuentro con algo que hubiera querido no tener. Creía que luego del juicio iba a nacer un nuevo tiempo para la fundación, para la Iglesia y para mí. Pero la palabra condena fue un balde frío de la injusticia", dijo.
El cura señaló que "la realidad presionó a la Justicia" y que el medio periodístico que comenzó con esta investigación "estuvo todos los días en el juicio e hizo sentir esa presión".
"En el afán por defender a los chicos, he pisado algunas piedras y entiendo, sin dudas, que alguna gente tiene códigos distintos a los míos. Por los llamados de la empresa Hard Comunication (programa de Susana Giménez), en un libro sobre Galimberti, se especifica que existió una venganza hacia mi persona", concluyó. (NA-DyN)







