11 Junio 2009 Seguir en 
PARIS, Francia.- La firma aérea Air France dijo que no está aún convencida de que un fallo de los sensores de velocidad tenga la culpa de la pérdida de uno de sus aviones sobre el Atlántico, pero está sustituyendo los viejos sensores como medida de precaución, según expresó hoy el presidente ejecutivo de la aerolínea, Pierre-Henri Gourgeon.
El titular de la compañía expresó su conmoción por el desastre y dijo que esperaba tener, dentro de una semana, más información sobre las causas que llevaron a un Airbus 330 a precipitarse en el océano Atlántico, el 1 de junio, cuando volaba desde Brasil a París. Por el hecho murieron 228 personas que iban a bordo.
Los investigadores del accidente dijeron que la aeronave registró lecturas inconsistentes de velocidad justo antes de que se perdiera el contacto, lo que hizo pensar que los pilotos podrían haber volando a una velocidad equivocada que los llevó al desastre.
Posteriormente, Air France informó que había notado pérdidas temporales de los datos de la velocidad del aparato en vuelos anteriores del Airbus a causa de que se congelaron los sensores, y dijo que aceleraba un programa de reemplazo de esas piezas. "Las primeras piezas llegaron tres días antes del accidente", dijo Gourgeon en una rueda de prensa, y añadió: "no estoy seguro de que los sensores de velocidad sean la causa".
La agencia de accidentes aéreos francesa dijo que era demasiado pronto para identificar cualquier posible causa del siniestro, y precisó que sólo había dos certezas: que el avión había entrado en una zona de tormentas y que las lecturas de velocidad eran incoherentes.
En tanto, Airbus negó ayer una información de un diario francés en el que se decía que estaría considerando dejar en tierra la flota de sus de sus A330 y A340 tras el accidente, y aseguró que es seguro volar en ellos. (Reuters)
El titular de la compañía expresó su conmoción por el desastre y dijo que esperaba tener, dentro de una semana, más información sobre las causas que llevaron a un Airbus 330 a precipitarse en el océano Atlántico, el 1 de junio, cuando volaba desde Brasil a París. Por el hecho murieron 228 personas que iban a bordo.
Los investigadores del accidente dijeron que la aeronave registró lecturas inconsistentes de velocidad justo antes de que se perdiera el contacto, lo que hizo pensar que los pilotos podrían haber volando a una velocidad equivocada que los llevó al desastre.
Posteriormente, Air France informó que había notado pérdidas temporales de los datos de la velocidad del aparato en vuelos anteriores del Airbus a causa de que se congelaron los sensores, y dijo que aceleraba un programa de reemplazo de esas piezas. "Las primeras piezas llegaron tres días antes del accidente", dijo Gourgeon en una rueda de prensa, y añadió: "no estoy seguro de que los sensores de velocidad sean la causa".
La agencia de accidentes aéreos francesa dijo que era demasiado pronto para identificar cualquier posible causa del siniestro, y precisó que sólo había dos certezas: que el avión había entrado en una zona de tormentas y que las lecturas de velocidad eran incoherentes.
En tanto, Airbus negó ayer una información de un diario francés en el que se decía que estaría considerando dejar en tierra la flota de sus de sus A330 y A340 tras el accidente, y aseguró que es seguro volar en ellos. (Reuters)
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