En discotecas de Berlín se escucha música clásica

Un importante sello discográfico alemán busca captar un público que le es esquivo. "Las salas de concierto inhiben a la gente joven", aseguran. Una orquesta de cámara interpretó a Mozart.

20 Abril 2009

BERLIN.-La fila de espera es enorme, algo usual en las madrugadas frente al club Berghain, elegido hace pocas semanas como el mejor club del mundo por la revista británica “DJ Mag”.
Pero los que esperan impacientes no tienen en mente una de las extremas noches del Berghain -los amplificadores más potentes de Europa, dos dark rooms donde hay sexo y drogas-, sino pura música clásica.
Al sello discográfico Deutsches Grammophon se le ocurrió la idea de presentar conciertos de música clásica en las discotecas más desenfrenadas de Berlín, buscando un público que hasta ahora le es esquivo.
“Los lugares habituales como las salas de concierto inhiben a la gente joven y por eso decidimos estrenar las nuevas grabaciones en los clubes más famosos de Berlín”, explicó a la BBC Felix Mesenburg, representante de Universal Music Classics, la empresa que ahora posee los sellos Dekka y Deutsches Grammophon. “Se trata siempre de grabaciones y músicos de primerísimo nivel mundial que se presentan en esos lugares con una entrada que cuesta unos ocho dólares, normalmente tres o cuatro veces más barata que la normal para este nivel de artistas”, agregó Mesenburg.
Preguntándole a la gente en la fila de espera, se nota que nadie parece saber quién o qué va a escuchar. “Me gusta la música clásica, pero es tan raro eso de las señoras con sus abrigos y esa seriedad de piedra en los conciertos que nunca se me ocurre ir”, dice una muchacha de unos 25 años. “En Alemania uno siempre escucha, quiera o no, música clásica, así es que nunca anda muy lejos de nadie”, comenta Axel, de 30 años. “Quizás, si las entradas fueran tan baratas como aquí, iría más seguido a los conciertos”, agrega.
El público es exactamente el que los sellos discográficos esperan: en su mayoría jóvenes de entre 20 y 35 años, con un interés básico, no estimulado por la música clásica. “Esta noche son una cantidad, cerca de 1.000”, asegura el portero.
Dentro del club, los dj’s que habitualmente animan la noche ofrecen una música harto más tranquila que la habitual, mientras los llamados vj’s -los que se encargan de los efectos visuales- proyectan meditativas imágenes en las paredes postindustriales de concreto y hierro. El público comienza a pedir sus cócteles mientras se preparan para soportar largas horas de pie; en un club hay muy pocos lugares donde sentarse y la noche de clásicos se extiende desde las 21 hasta la 1 de la madrugada. Esa noche tocó la Orquesta de Cámara Mahler, un grupo famoso creado por Claudio Abbado; luego de una hora de tecno minimalista aparece la orquesta, todos con ropa de calle, e interpretaron la Sinfonía 41 de Mozart. (Especial)

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