Hacían picadas en pleno centro

La Policía arrestó a los cuatro jóvenes ocupantes de un automóvil.

SECUESTRO. El Chevrolet Corsa quedó frente a la sede de Patrulla Urbana.  LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
SECUESTRO. El Chevrolet Corsa quedó frente a la sede de Patrulla Urbana. LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
15 Abril 2009

El chirrido de la frenada alertó a los peatones. Otra vez, aceleró a fondo para detenerse bruscamente. Esa era su diversión. Pero duró poco. Ayer al mediodía, en pleno centro, cuatro jóvenes fueron arrestados por hacer picadas en automóvil. Aunque resta conocer el resultado del dosaje alcohólico, se sospecha que el conductor estaba ebrio.
Cerca de las 11.30, el centro se vio convulsionado por el incidente protagonizado por los cuatro jóvenes. El Chevrolet Corsa negro avanzaba por calle San Martín hacia el oeste. Cuando pasó el semáforo de calle Muñecas el conductor comenzó a maniobrar de manera extraña. “Aceleraba y frenaba bruscamente. Fue algo muy riesgoso”, dijo el comisario Carlos Alberto Molina, segundo jefe de Patrulla Urbana.
Un agente motorizado intervino rápidamente para detener la marcha del irresponsable conductor. Sin dudarlo, cruzó su motocicleta delante del Corsa, y obligó a los ocupantes a bajar del vehículo. Varios policías rodearon el automóvil, y decenas de peatones se agolparon para ver la escena. “No puede ser, estos tipos se creen los dueños de la calle”, dijo un hombre preocupado. Los jóvenes, de entre 18 y 21 años, fueron llevados a la sede de Patrulla Urbana, y serían liberados hoy. El auto quedó secuestrado, y se remitió el oficio a la Municipalidad para determinar si el propietario adeuda multas.

Botellas de cerveza
Lo que más indignó a los testigos fue que la Policía sacó del interior del Chevrolet dos botellas de cerveza vacías y una de gaseosa. “Al joven que conducía se le practicó el dosaje alcohólico”, dijo el comisario Molina. Además, aclaró que los cuatro muchachos fueron arrestados por una contravención policial.
“Es raro que hayan elegido esta zona para picar. Venirse al centro no sólo es ridículo, sino también peligroso. Por más que hayan sido pequeños ‘piques’, ese tipo de automóvil alcanza altas velocidades en pocos metros. Es casi un arma”, sostuvo el comisario Molina.

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