“En esa casilla pasaban cosas raras”, dicen los vecinos de barrio Oeste II. La precaria construcción, situada a metros de una cancha de fútbol, presenta signos de haber sufrido la acción del fuego. Jóvenes de la zona la quemaron, pues aseguran que el hombre acusado de haber violado y embarazado a una menor de 14 años realizaba allí actividades macabras.
Esto se confirmó el lunes, cuando la Policía, durante un procedimiento, encontró varias revistas pornográficas, botellas de bebidas alcohólicas y velas de colores (“como las que se usan en los ritos satánicos”, afirmaron los informantes), entre otros elementos. Sin embargo, lo que más preocupa es la posibilidad de que el sospechoso, de 55 años, empleado público, haya usado ese cuarto para abusar de menores.
Los investigadores sospechan que el depravado -que dice ser profesor de Parapsicología- llevaba una doble vida. Una, dedicada a su mujer y a sus hijas, a quienes mantenía con su trabajo de inspector de una repartición pública. La otra, afirman, giraba en torno de una oscura obsesión: captar adolescentes mediante internet para abusar sexualmente de ellas. Según la hipótesis de los investigadores, la propia familia del imputado desconocía que el hombre había contactado a una adolescente de 13 años en junio utilizando el sitio web Badoo (una red social similar a Facebook). Según la jovencita, el hombre la convenció tras varias sesiones de chat de tener un encuentro; la segunda vez que se vieron, dijo la menor, la llevó a un albergue transitorio de la capital, donde la violó. La joven quedó embarazada; su familia se dio cuenta de eso el Domingo de Ramos. Su madre realizó la denuncia en el Centro de Atención y Orientación de Violencia Familiar de la Policía, a cargo de los comisarios Rosa Isabel Salto y Ricardo Giménez. Ellos arrestaron al sospechoso con la ayuda de la tía de la víctima, de 22 años. La joven simuló ser una menor de 13 en internet; el pervertido la contactó y acordaron un encuentro en la esquina de Marco Avellaneda y San Martín. Allí, hace ocho días, arrestaron al sospechoso. Casi 72 horas después, la jovencita que había sido violada dio a luz un varón en la Maternidad. “Ni siquiera sabía que había roto bolsa”, afirmó su madre.
“Me gusta mucho tu edad”
A raíz de este hecho, el fiscal Carlos Albaca ordenó que se investigue a fondo la vida del sospechoso. Así, los especialistas descubrieron que el hombre recorría Metroflogs y otras páginas web frecuentadas por colegialas, a quienes les dejaba comentarios con su número de celular y frases como “me gusta mucho tu edad” o “quiero ser tu padrino favorito”.
Eso no fue todo. El fin de semana, un grupo de jóvenes y adultos del barrio Oeste II se percató de que una pequeña construcción (que antes funcionaba un local de venta de comidas) pertenecía al acusado. El hombre, afirman, llegaba allí todas las semanas, siempre de noche. “La abrimos la semana pasada para ver qué había, y encontramos cosas muy raras, como si fueran para rituales Umbanda. Además, había pastillas de Viagra y preservativos”, dijo indignado un muchacho que vive en la zona. Los vecinos, furiosos, le prendieron fuego a todo lo que allí había. “Lo que pasa es que eran cosas satánicas. Ese tipo era de lo peor, no podíamos seguir con esas cosas acá cerca”, dijo una vecina.
El lunes, la Policía recibió el llamado anónimo de un testigo que contó todo lo que había ocurrido. Por orden de Albaca, una comisión al mando de los comisarios Salto y Giménez realizó una inspección ocular en la casilla, y secuestró elementos que consideraron de gran valía para la causa: al menos cinco revistas pornográficas, cartas de tarot, velas rojas y negras, y otros elementos.
Pero lo que más les interesó a los investigadores fueron los testimonios de algunos vecinos. “Somos varios los que lo vimos llegar con jovencitas. Ese hombre no sirve, es terrible”, dijo una mujer que vive cerca de la precaria construcción. “Lamentablemente, los vecinos destruyeron varios elementos que nos hubieran sido muy útiles”, dijo un policía que trabajó en el operativo.
Según testigos, en la propiedad había también un cráneo humano, fotografías de adolescentes desnudas y hasta un sapo disecado. Pero todo eso quedó reducido a cenizas, y sólo se pudo rescatar lo que secuestró la Policía. Sin embargo, alrededor de la casilla quedaron hojas rotas de un libro extraño, con dragones dibujados y una misteriosa inscripción: “(...) los milagros se derivan de una facultad del espíritu, y si este es oprimido por el excesivo comercio de la carne y distraído del alma sensible del cuerpo, es indigno de ordenar a las sustancias divinas”.










