12 Abril 2009 Seguir en 
Para impulsar la cría de chinchillas y pensar en el desarrollo de la actividad a partir de la elaboración y la comercialización de prendas se requieren créditos blandos para incorporar tecnología a los criaderos y para promover la oferta en los mercados internacionales. Es el diagnóstico del presidente de la Asociación de Criadores de Chinchillas de Tucumán, José Arnedo.
El dirigente comentó que la organización, que es miembro de la Sociedad Rural de Tucumán (SRT), agrupa a 80 productores"Todos, excepto Pedro Pardo, somos criadores de chinchillas, animales que vendemos a acopiadores o a otros criadores con el objetivo de mejorar la genética. Sería interesante que en Tucumán a Pardo, que en este caso está incursionando en esto, le vaya bien. Porque eso nos abriría puertas para vender nuestros productos. En vez de venderlos a acopiadores de Buenos Aires, de Córdoba o de Entre Ríos podríamos venderlos aquí para la confección. La experiencia de Pardo será la primera referencia que tendremos para saber cómo puede evolucionar la actividad", comentó Arnedo a LA GACETA.
El dirigente afirmó que la cría de chinchillas es una actividad de la que se puede vivir. Hasta octubre o noviembre del año pasado, antes de todo este desastre económico, a las pieles se las estaba pagando muy bien. Ahora ha habido una baja de precios importante, pero el rubro sigue siendo atractivo", dijo.
Sostuvo que es necesario un apoyo por parte del Estado en materia de créditos. "Estos no deben ser por importes muy grandes. Con entre $ 10.000 y $ 15.000, a una tasa blanda, se pueden mejorar muchas cosas en los criaderos", aseveró. Al respecto, precisó muchos criadores no cuentan con un adecuado sistema de higiene, ni con una buena ventilación ni con equipos de refrigeración; o, tal vez, carecen de capacitación para una correcta extracción de la piel. "De todas formas, en Tucumán se trabaja bien. Pero si hubiera un apoyo del Estado mediante créditos se podría mejorar aún más", enfatizó.
Uno de los problemas que mencionó es el costo de las jaulas, un elemento indispensable en la cría. "En 1992, cuando arrancó la actividad en Tucumán, el kilo de alambre valía 18 o 22 centavos de peso. Ahora vale como $ 9", precisó.
Respecto del apoyo estatal, dijo que años atrás fueron recibidos por el entonces ministro de Desarrollo Productivo, José Manuel Paz. "Nos dijo que nos iba a ayudar, pero después no pasó nada", destacó. También dijo que se necesita una actualización de las ordenanzas municipales. "A una criadora le cayeron inspectores a clausurarle su establecimiento, porque no estaba inscripta. Pero resulta que cuando ella se fue a inscribir en la Municipalidad, se dio con que no está reglamentada la actividad", comentó. Arnedo insistió en que un impulso a la actividad puede ser importante para muchas familias. "No sé qué tan representativa podría ser la divisa que entra, pero se trata de un ingreso para nada despreciable para cientos de personas", ponderó. La exportación de pieles de chinchillas está gravada con un 5% de retenciones.
El dirigente comentó que la organización, que es miembro de la Sociedad Rural de Tucumán (SRT), agrupa a 80 productores"Todos, excepto Pedro Pardo, somos criadores de chinchillas, animales que vendemos a acopiadores o a otros criadores con el objetivo de mejorar la genética. Sería interesante que en Tucumán a Pardo, que en este caso está incursionando en esto, le vaya bien. Porque eso nos abriría puertas para vender nuestros productos. En vez de venderlos a acopiadores de Buenos Aires, de Córdoba o de Entre Ríos podríamos venderlos aquí para la confección. La experiencia de Pardo será la primera referencia que tendremos para saber cómo puede evolucionar la actividad", comentó Arnedo a LA GACETA.
El dirigente afirmó que la cría de chinchillas es una actividad de la que se puede vivir. Hasta octubre o noviembre del año pasado, antes de todo este desastre económico, a las pieles se las estaba pagando muy bien. Ahora ha habido una baja de precios importante, pero el rubro sigue siendo atractivo", dijo.
Sostuvo que es necesario un apoyo por parte del Estado en materia de créditos. "Estos no deben ser por importes muy grandes. Con entre $ 10.000 y $ 15.000, a una tasa blanda, se pueden mejorar muchas cosas en los criaderos", aseveró. Al respecto, precisó muchos criadores no cuentan con un adecuado sistema de higiene, ni con una buena ventilación ni con equipos de refrigeración; o, tal vez, carecen de capacitación para una correcta extracción de la piel. "De todas formas, en Tucumán se trabaja bien. Pero si hubiera un apoyo del Estado mediante créditos se podría mejorar aún más", enfatizó.
Uno de los problemas que mencionó es el costo de las jaulas, un elemento indispensable en la cría. "En 1992, cuando arrancó la actividad en Tucumán, el kilo de alambre valía 18 o 22 centavos de peso. Ahora vale como $ 9", precisó.
Respecto del apoyo estatal, dijo que años atrás fueron recibidos por el entonces ministro de Desarrollo Productivo, José Manuel Paz. "Nos dijo que nos iba a ayudar, pero después no pasó nada", destacó. También dijo que se necesita una actualización de las ordenanzas municipales. "A una criadora le cayeron inspectores a clausurarle su establecimiento, porque no estaba inscripta. Pero resulta que cuando ella se fue a inscribir en la Municipalidad, se dio con que no está reglamentada la actividad", comentó. Arnedo insistió en que un impulso a la actividad puede ser importante para muchas familias. "No sé qué tan representativa podría ser la divisa que entra, pero se trata de un ingreso para nada despreciable para cientos de personas", ponderó. La exportación de pieles de chinchillas está gravada con un 5% de retenciones.









