Hace ropa con piel de chinchilla y la vende al turismo internacional
Un emprendedor tucumano persiste en el negocio de la indumentaria a partir de la cría de chinchillas desde hace casi 20 años. Es el único confeccionador del NOA. Afirma que es un negocio rentable, pero admite que le falta impulso para hallar nuevos mercados. En Tucumán alrededor de 80 empresas operan en el rubro.
La de la marta cibelina (mamífero que habita en el sur de Rusia) es en el mundo la más fina y cotizada de las pieles para la indumentaria. Después le sigue la de la chinchilla.
Hace 19 años, el técnico mecánico Pedro Pardo decidió darle un vuelco a su carrera. Fatigado del taller, empezó la búsqueda del mejor negocio para que su actividad cuentapropista no sólo sea rentable sino también más relajada. Entonces, se lanzó a criar unas cuantas decenas de chinchillas. Actualmente no solamente cría alrededor de 1.500, sino también confecciona prendas y las comercializa al turismo internacional. Y es el único confeccionador de ropa de piel de chinchillas en el NOA.
La rentabilidad que deja la venta de una prenda a base de piel de chinchillas puede ser la envidia de muchos rubros de la economía.
La extracción de la piel de una chinchilla (12 centímetros por 40) tiene un costo de unos U$S 7. Para confeccionar un sacón se requieren unas 50 pieles. De modo que el costo de un sacón es de alrededor de U$S 350. Pero en el mercado un sacón se vende a un precio piso de U$S 3.500. “El negocio es muy interesante. Nosotros en el año hacemos entre 10 y 12 prendas, entre las grandes y las chicas. Las prendas grandes se venden entre dos y tres al año. Si pudiéramos vender entre 20 y 30 al año seríamos campeones”, se entusiasma Pardo.
Sin embargo, sostuvo que la demanda de indumentaria de chinchilla ha caído en el último año alrededor de un 30%, debido a la crisis internacional; y que también los precios de estos productos han bajado aproximadamente un 20%. Es decir que los turistas extranjeros se cuidan mucho más a la hora de gastar en ropa fina.
Pardo mantiene firmados convenios de venta con dos comercios: uno de Capital Federal y el otro de Bariloche, que ofrecen los productos que él elabora en sus vidrieras. Y, debido al precio de la indumentaria, el principal comprador es el turista internacional. Pardo sostuvo que se trata principalmente de visitantes de Europa, donde las prendas de pieles finas valen un por lo menos un 200% más caras que en la Argentina. “Durante este año quiero firmar convenios con negocios europeos, similares a los que mantengo con las peleterías del país. Podríamos agrandar la producción y lograr que se consuman todas las pieles que se elaboran en Tucumán”, dijo.
Sostuvo que, por ejemplo, en el Mercado Internacional de Pieles de Dinamarca, el de referencia en el mundo, se paga hasta U$S 150 por cada piel. “Y yo la estoy vendiendo confeccionada a U$S 100. Por eso, un tapado allá se va a U$S 50.000, y yo lo tengo al más barato en U$S 5.000”, comparó.
Como ejemplos, Pardo mencionó que los sacones pueden venderse a entre U$S 5.000 y U$S 6.000; los tapados, a entre U$S 12.000 y U$S 15.000; un spencer; a U$S 3.500; y una bufanda, a entre U$S 200 y U$S 300. Además, dijo que se fabrican boas, gorros y boinas.
Los establecimientos
Pardo cuenta con un criadero en esta ciudad, donde posee 500 hembras y otros 300 animalitos más, entre machos y pichones. En El Rincón, a 8 kilómetros de El Mollar, cuenta con otros 700 animales más. Allí se realiza la recría de las chinchillas. La compañía se denomina Cabaña y Peletería Cristal.
Pardo reseñó que el tipo de cambio surgido con la devaluación torno atractiva la cría de chinchillas, que durante el uno a uno no resultaba tan interesante.
“Ahora tratamos de seguir aumentando el plantel, porque demora un tiempo el llegar a contar con una cantidad de hembras importante”, comentó el empresario. Por año, el crecimiento vegetativo en las chinchillas ronda el 1,1%.
“Durante años hicimos sólo piel. Pero aprovechamos para conocerla bien y para buscar la calidad, nuevos aportes genéticos, y para ello nos contactamos con otras cabañas. Hemos traído animales importados, hemos participado en exposiciones, de donde se recogen pautas que sirven para comparar con lo que uno hace. Todo nos ha dado satisfacciones. De hecho, hemos ganado premios”, comentó.

Forma de criar
Las chinchillas son criadas en familia. Son animales poligámicos: un macho las sirve a cinco o seis hembras. Nace un promedio anual de entre tres a cuatro gazapos por año, en dos pariciones. Cada animal da una piel. Para hacer un tapado, se requieren entre 80 y 100 pieles. “El tema es que ninguna piel es igual a la otra. Por eso, para hacer una prenda, de unas 300 pieles podemos sacar unas 50 o 60 pieles similares, que pueden ir en una sola prenda”, explicó Pardo.
El peletero dijo que en Europa los referentes del sector se sorprenden por la calidad de las pieles producidas en Tucumán. “Quedan abriendo los ojos. Hay muchas prendas de chinchilla en el mundo y la verdad es que Tucumán en calidad está muy, muy bien”, afirmó.
Comentó que, en su caso, trabaja con su señora y otro empleado en El Rincón, en los Valles Calchaquíes. Además, una mujer se encarga de las confecciones.









