El robo de una moto terminó con un joven fallecido y otro herido

La víctima, de 22 años, tenía antecedentes delictivos y recibió dos tiros mortales en la espalda.

FALLECIDO. Hernán Candia ya había estado detenido.
FALLECIDO. Hernán Candia ya había estado detenido.
31 Marzo 2009

Hace menos de un mes recuperó la libertad después de haber pasado 17 días detenido, acusado de hurto de motovehículo. No era la primera vez que se le imputaba un delito. En la planilla de antecedentes de la Policía se consigna que había sido arrestado en nueve ocasiones, siempre por robos o hurtos. El domingo a la noche lo mataron a tiros, en medio del intento de robo de una motocicleta.
“Mamá, quedate tranquila. En un rato vuelvo a la casa”. Hernán René Candia le escribió este sms a su madre María Ester Santucho. Tres horas después, a las 23.30 del domingo, el joven de 22 años murió desangrado en una oscura esquina de Villa Mariano Moreno. Según la versión policial, el muchacho recibió dos disparos que le perforaron la espalda de manos de otro hombre, a quien había intentado robarle la motocicleta en complicidad con otros dos ladrones. Los familiares de la víctima, sin embargo, aseguran que se trató de una venganza y que el homicidio tiene ribetes pasionales.
El supuesto “justiciero”, de 24 años, fue aprehendido, al igual que su pareja, una joven de 19. Un adolescente de 16 años, presunto cómplice de la víctima, también resultó herido y permanece internado en crítico estado en el Hospital Padilla, mientras que un tercer sospechoso logró escapar.
Minutos antes de la medianoche de ayer, Jesús Fabián Lazarte circulaba en su motocicleta junto a su pareja, Soledad Cisterna, rumbo a su casa. Según la Policía, iban por calle 13, entre 10 y 12, cuando fueron sorprendidos por Candia y por otros dos jóvenes que rápidamente los encañonaron parar robarle el rodado. En ese momento, según la denuncia de Lazarte, los ladrones los derribaron y subieron a la moto. Pero cuando aceleraron para escapar perdieron el equilibrio y cayeron del rodado. Lazarte le dijo a la Policía que él aprovechó la situación, tomó una de las armas que había perdido uno de los ladrones y disparó. Dos de los proyectiles impactaron en la espalda de Candia y otro en el cuello de un menor de 16 años. El otro atacante, afirmó el muchacho, aprovechó el revuelo y escapó.
Candia agonizó en el suelo y falleció cuando era trasladado al Hospital Avellaneda. Lazarte relató que luego del incidente, arrojó la pistola en el techo de un gimnasio y esperó la llegada de la Policía. Personal de la comisaría de Villa Mariano Moreno, al mando de los comisarios Miguel Gómez, Miguel Angel Sosa y Julio López, secuestró dos revólveres calibre 32: uno arriba del gimnasio, tal como dijo Lazarte, y otro que había quedado junto al lugar en el que había caído Candia.

Las dos versiones
Los familiares del muchacho fallecido tienen otra versión. Santucho aseguró que su hijo fue asesinado por Lazarte porque éste sospechaba que Candia mantenía una relación con su pareja. “Hace unos días ese tipo fue hasta mi casa y me amenazó. Me dijo: ‘a ver si le decís a tu hijo que se aleje de la Soledad (sic). Si me sigue jodiendo lo voy a matar”, aseguró Santucho. La mujer desmintió que su hijo hubiera intentado robar una motocicleta, tal como aseguró Lazarte cuando declaró en la Policía. “Mi hijo nunca estaba armado. Es mentira que robaba. Estaba convaleciente porque hace unos días le dispararon para robarle y casi no podía caminar. ¿Cómo iba a hacer para llevarse una moto si apenas movía las manos?”, agregó la mujer.
Los testigos de Villa Mariano Moreno, por su parte, tienen una versión distinta a la de los familiares de la víctima y de la Policía. Aseguraron que Candia y sus cómplices habían robado la motocicleta que estaba estacionada en la vereda de la casa de Lazarte y que, a raíz de ese episodio, se desencadenó la tragedia. “Lazarte salió de la casa y los persiguió mientras les disparaba. El estaba armado desde el principio. Le dio primero un tiro al chico y después al que murió. El que llevaba la moto la dejó tirada y escapó”, afirmó el testigo, que solicitó reserva de su identidad.
Lazarte declaró ante el fiscal Arnoldo Suasnábar, a cargo de la fiscalía I, y quedó detenido. Cisterna, en tanto, respaldó la versión de su novio, acerca de que habían intentado asaltarlos, y luego recuperó la libertad.

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