Con el adelantamiento de las elecciones, el kirchnerismo está evitando el peor escenario. Desde el punto de vista individual, desde la perspectiva de Néstor Kirchner, la jugada parece "inteligente", pero no lo es para el sistema político. Si se esperaba hasta octubre, el Gobierno podría haber llegado desmoronado, con posibles derrotas en distritos electorales de enorme visibilidad.
Después de Catamarca, el país había leído que Kirchner perdió y, al día siguiente, hubo senadores que dejaron la estructura. Kirchner no pudo ganar la batalla mediática y no tuvo gente que saliera a defenderlo con suficiencia, en los medios, de la "derrota" catamarqueña. Hoy el kirchnerismo tiene caras gastadas que no convencen al electorado.
Una derrota en Capital Federal, antes del turno originario de octubre, hubiera significado el peor escenario para los Kirchner, cuyo modelo de gestión económica ya estaba muy golpeado, antes de la crisis global, con falta de inversión, conflicto con el campo y con la inflación. Esa debacle mundial le significa al Gobierno menos plata y, por ende, menos acompañamientos políticos.
Frente a ese panorama, octubre hubiera sido una catástrofe, un Waterloo para los Kirchner. Junio, al menos, se presenta como una oportunidad para pelearla. Sin embargo, las dudas siguen presentes porque, aun adelantando los comicios para el 28 de junio, cuatro meses parecen una eternidad ante tanta crisis mundial.
Si el proyecto oficial se aprueba en ambas cámaras del Congreso, el oficialismo tendrá otra preocupación: elegir candidatos razonables.
Todavía nada está escrito. Puede ser que el Gobierno gane en Buenos Aires y haga una elección desastrosa en otros distritos fuertes del país y viceversa.
Al presentar la iniciativa oficial, la presidenta de la Nación ha dicho que sería suicida "embarcar a la sociedad argentina de aquí hasta octubre en una discusión permanente cuando el mundo se cae a pedazos y estos se nos pueden caer encima". Cristina Fernández, en otras palabras, ha sostenido que no se puede seguir debatiendo electoralmente porque todos los sectores deben focalizar sus esfuerzos en enfrentar la crisis. Frente a estas declaraciones, una cosa ha quedado en claro: lo que hizo el Gobierno para mitigar la crisis no sirvió y ha perdido seis meses anunciando planes que no tienen efectividad. En ese ruego patriótico, la jefa de Estado ha reconocido el fracaso de su esquema económico.









