Aportan un dato clave para dar con un abusador

La familia de la nena secuestrada el viernes en Villa Luján teme que el depravado regrese.

09 Marzo 2009
Un dato clave que llegó a manos de la Policía puede llegar a permitir desenmascarar al supuesto violador serial. Según fuentes cercanas a la investigación, un testigo vio al hombre que raptó el viernes a E., de ocho años, en Villa Luján, y aportó un elemento crucial a la causa. Se sospecha que el secuestrador abusó al menos de cinco nenas en barrios de la provincia.
"Con este dato quizás podamos identificarlo", afirmó una fuente cercana a la investigación. El nuevo elemento, cuyo carácter se reserva para preservar la pesquisa, esperanzó a la Policía y a la Justicia.El viernes, al parecer, el violador serial atacó de nuevo. Entre las 18 y las 19, en una plaza que está ubicada en la esquina de avenida Mate de Luna y pasaje Padre Roque Correa interceptó a E., que jugaba junto a dos de sus hermanitos. "Hola, me pidió tu papá que te lleve al banco. Te está esperando ahí porque acaba de cobrar", le dijo el desconocido a la nena. Ella no le creyó e intentó huir, pero él la alcanzó en su moto, la capturó y la llevó a barrio Marti Coll. Allí, en unos cañaverales, la tocó en sus partes íntimas. Según los médicos que la revisaron, la menor no sufrió abuso sexual.
Cuando les mostraron el identikit del violador serial, los hermanos de E. dijeron que esa era la persona que había raptado a la nena. La única diferencia era que el secuestrador usaba barba y bigote.
"Estamos muy asustados, porque hoy (por ayer) parece que el tipo volvió. No sé si será que quedó muy traumado por el miedo, pero uno de mis hijos que estaba con E. lo vio en la esquina. Vino a avisarme, y cuando fuimos a buscarlo ya se había escapado", explicó preocupada la madre de la nena secuestrada. Con respecto a su hija, contó que está un poco mejor. "Hemos tratado de que sea un día normal para ella", expresó.
Los investigadores manejan ciertos patrones de conducta del abusador serial. Entre ellos, que se acerca de forma seductora a las menores (las engaña con promesas de golosinas o diciéndoles que conoce a sus padres); que prefiere atacar los martes o los viernes entre las 18 y las 19; que escoge víctimas de entre siete y 12 años; y que no ataca por azar, sino calculando cada uno de sus pasos.
El depravado, que es uno de los delincuentes más buscados por la Policía y la Justicia, perpetró ataques en Yerba Buena, y en los barrios Alejandro Heredia, Ejército Argentino y Villa Angelina.

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