Por la demora policial, se conoció un año después el quinto ataque del abusador serial

Estudios genéticos ordenados por una fiscala confirmaron que el hombre raptó a una menor de 10 años en marzo de 2008. Sorpresa.

06 Marzo 2009

Una pericia de ADN condujo nuevamente a los investigadores hacia uno de los delincuentes más temibles de Tucumán. El fantasma del violador serial regresó a escena y volvió a sembrar el terror entre los investigadores. La fiscala Adriana Giannoni, quien trabaja en otras cuatro causas que tienen al abusador como protagonista, descubrió el ataque, que fue perpetrado en marzo del año pasado, en Yerba Buena. La víctima es una niña de 10 años.
Una carta en el despacho de Giannoni terminó por confirmar las sospechas. Tras analizar una causa que la Policía mantuvo paralizada durante siete meses, se logró determinar que el violador serial había perpetrado otro ataque. Pero esta vez no fue en un barrio del sur de la capital, como en los anteriores hechos. La víctima, que vive en un barrio de Yerba Buena, es la quinta confirmada. Sin embargo, se sospecha que el hombre perpetró al menos otros tres abusos.

Denuncia
La luz de alarma se encendió en la Fiscalía VIII en octubre. Siete meses antes -precisamente el 11 de marzo- una mujer había denunciado en la comisaría de Yerba Buena que su hija había sido violada por un hombre que conducía una bicicleta negra. Según la denuncia policial, ese día, a las 19, la pequeña fue interceptada por el depravado cuando caminaba sola por las calles del barrio donde vive. La mujer contó que el desconocido raptó a su hija y, en un descampado, abusó de ella y escapó. Los policías, al recepcionar la denuncia, secuestraron el pantalón y la remera que la pequeña vestía al momento del ataque. En esas prendas encontraron restos de semen.
Este hallazgo fue clave para confirmar el ataque.
Pese a la gravedad del hecho, la causa permaneció paralizada en la comisaría.
La fiscala recibió parte de la investigación recién el 30 de septiembre. Al día siguiente, ordenó que las prendas de la víctima fueran analizadas, y los restos de semen se enviaran a Buenos Aires para que fueran sometidos a una pericia de ADN.
Mientras aguardaba los resultados de la pericia, Giannoni ordenó que se inicie un sumario administrativo al policía que estuvo a cargo de la pesquisa en la comisaría de Yerba Buena. La fiscala inició la investigación contra el oficial por no haber remitido la causa a tiempo, y por no haber informado sobre el ataque.

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Características
Para entonces, Giannoni tenía tres datos clave que relacionaban la nueva causa con las otra cuatro que perpetró el violador serial: el abusador se movilizaba en una bicicleta negra, había elegido un martes a las 19 para atacar, y la víctima era una niña menor a 12 años. Los investigadores lograron establecer, por medio del análisis que realizaron en las otras causas, que el violador también eligió los jueves y los viernes para raptar a las víctimas.
Giannoni ordenó que la niña de Yerba Buena fuera entrevistada en la cámara Gessel. A través de esa pericia obtuvo más pistas que relacionaban el caso con el delincuente serial.
A fines del mes pasado, Giannoni confirmó lo que tanto temía: la pericia de ADN le indicó que el perfil genético tomado del último caso coincidía en un 100% con el que la Justicia posee del violador serial.
El caso movilizó nuevamente a los investigadores y a cuatro fiscales. Los policías de la división Homicidios y Delitos Complejos, al mando de los comisarios Miguel Gómez y Hugo Cabeza, trabajan en la investigación. Desde hace casi un año -cuando se confirmó el primer ataque- están tras los pasos del abusador. Hasta el momento no se encontró ninguna pista que les permita descubrir la identidad del depravado.

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