Los “indignos” se apartan de la cúpula del poder en Cuba

Por medio de sendas cartas de renuncia, Lage y Pérez Roque admiten responsabilidades. Reiteraron lealtad y fidelidad a los hermanos Castro y a la revolución. Crítica de la oposición. Un hecho imperceptible.

EL JEFE. Pérez Roque (izquierda) y Lage, a su lado, escuchan a Raúl Castro en una reunión, a fines de 2008. REUTERS
EL JEFE. Pérez Roque (izquierda) y Lage, a su lado, escuchan a Raúl Castro en una reunión, a fines de 2008. REUTERS
06 Marzo 2009

LA HABANA.- El vicepresidente de Cuba, Carlos Lage, y el ex canciller, Felipe Pérez Roque, reconocieron “errores cometidos” y renunciaron a todos sus cargos en el gobierno y en el Partido Comunista, según sendas cartas publicadas ayer en el diario oficial Granma. Los dos dirigentes, señalados por el líder cubano, Fidel Castro, como “indignos”, presentaron sus renuncias al presidente, Raúl Castro.
En lo que se convirtió en el caso más importante de salidas abruptas de funcionarios del gobierno isleño en los últimos 15 años, se desconocen aún públicamente las causas de las destituciones. Además, en medio de la revuelta informática, otro cambio pasó casi desapercibido: el del jefe del influyente Departamento de Relaciones Internacionales del partido, Fernando Remírez de Estenoz. Su cambio no figuraba en la lista oficial, pero ayer, el diario “Granma” informó de una reunión de Raúl Castro, de la que participó Jorge Martí Martínez, en carácter de jefe de dicho departamento.
Al anuncio, el lunes, de una profunda reestructuración del gobierno dispuesta por Raúl, le siguió una dura acusación de Fidel contra quienes fueron sus principales colaboradores. En el sitio web oficial del gobierno los acusó de tener ambiciones y conductas indignas, y respaldó la decisión de su hermano. Los cubanos, que en su gran mayoría no tienen acceso a Internet, se enteraron el miércoles de la destitución de Lage y de Pérez Roque al leer el diario “Granma”. Desde entonces se preguntaban qué había pasado, aunque no se atrevían a pedir explicaciones.
En su carta, Lage, médico de 57 años, dimitió como vicepresidente, como miembro del selecto Buró Político del Partido Comunista de Cuba (PCC) y del Comité Central de la agrupación, así como a su banca de diputado. “Reconozco los errores cometidos y asumo la responsabilidad. Considero que fue justo y profundo el análisis realizado en la pasada reunión del Buró Político en la que se avaló la reestructuración propuesta por Raúl”, subraya la misiva. Por su parte, Pérez Roque, de 44 años, que se desempeñaba desde hacía una década como jefe de la diplomacia cubana, renunció como miembro del Consejo de Estado (Ejecutivo), del Comité Central del PCC y del cargo de diputado. “Cometí errores. Asumo mi total responsabilidad por ellos”, dice el ex canciller en su carta. Ambos reiteran en sus respectivas misivas su lealtad y fidelidad a Fidel, a Raúl y al PCC, y señalan que continuarán defendiendo los ideales de la revolución. Lage y Pérez Roque encabezan una lista de 12 cambios que dispuso Raúl Castro, en el mando desde que su hermano mayor dejó hace dos años y medio el poder, por causa de una enfermedad intestinal.
El economista disidente Oscar Espinosa sostuvo que si Fidel Castro trató a los funcionarios de indignos debían renunciar. “Lo que no se sabe es por qué lo son. El gobierno debería dar a conocer lo que hicieron”, expresó. El también opositor moderado, Manuel Cuesta Morúa, sostuvo que Cuba todavía está bajo un gobierno stalinista que siempre transfiere la culpa general a las personas y los pone luego en una situación de “chivos expiatorios”. La respuesta a los interrogantes abiertos con las destituciones no parece que vaya a producirse desde la cúpula del gobierno. (AFP-NA-DPA)

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