Una caldera en ebullición

Análisis por Thomas Burmeister y Eva Krafczyk - agencia DPA.

05 Marzo 2009

JARTUM.- El “caso Al Bashir” amenaza con convertirse en un conflicto internacional. Con todas las consecuencias añadidas que temen cooperantes, diplomáticos y las tropas de paz de la ONU y de la Unión Africana en Sudán.
Nadie cree que Omar al Bashir se someta por propia voluntad a una prisión preventiva en el barrio Scheveningen de La Haya. El mandatario tiene un poderoso aparato estatal de apoyo y muchos aliados en el extranjero. Libia, que preside actualmente la Unión Africana (UA), advirtió que hasta 37 países, sobre todo africanos y musulmanes, podrían dejar de reconocer a la Corte Penal Internacional (CPI) por su persecución al sudanés. En ese caso, el asunto llegará tarde o temprano al Consejo de Seguridad de la ONU. Sudán puede fiarse allí de China, un poderoso aliado. Ningún país ha sabido aprovechar riquezas en Africa tanto como China, que tiene invertidos miles de millones de dólares para explotar las formidables reservas petroleras de Sudán.
Según el estatuto en el que se basa la CPI, el Consejo de Seguridad puede suspender la orden de detención por un año, medida sujeta a sucesivas postergaciones. China y Rusia estarían de acuerdo, pero las otras potencias con poder de veto (EEUU, Francia y Reino Unido) no. Mientras tanto, el fiscal Moreno Ocampo apura el expediente. “En Darfur mueren 5.000 personas al mes”, advirtió.

Tamaño texto
Comentarios
NOTICIAS RELACIONADAS
Comentarios