04 Marzo 2009 Seguir en 
LA HABANA.- Fidel Castro, apartado del poder desde que enfermó en julio de 2006, dijo ayer que los dos prominentes funcionarios removidos por su hermano, el actual presidente Raúl Castro, habían tenido un papel indigno.
En inusuales comentarios sobre dos ex cercanos colaboradores del régimen, Fidel aludió, sin mencionarlos, al canciller Felipe Pérez Roque y al secretario del Consejo de Ministros, Carlos Lage, que fueron despedidos el lunes como parte de una profunda reestructuración del gobierno. "La miel del poder por el cual no conocieron sacrificio alguno despertó en ellos ambiciones que los condujeron a un papel indigno", escribió el líder histórico de la isla en la página web oficial Cubadebate (www.cubadebate.cu). "El enemigo externo se llenó de ilusiones con ellos", añadió.
Sentencia del mentor
Pérez Roque, de 43 años, y Lage, de 57, eran los funcionarios de mayor perfil entre una decena de ministros sustituidos por Raúl Castro en la mayor reestructuración política emprendida en la isla en 50 años. Los expulsados fueron en el pasado asistentes personales de Fidel y crecieron políticamente de la mano del anciano dirigente revolucionario. Fidel dijo que fue consultado sobre los cambios, y criticó a la prensa extranjera por sugerir que su hermano estaba colocando a sus propios hombres en el poder. "Ninguno de los dos mencionados por los cables como más afectados (Pérez Roque y Lage) pronunció una palabra para expresar inconformidad alguna", dijo. Muchos cubanos que esperaban la palabra de Fidel sobre la reestructuración desconocían el texto que el ex presidente divulgó por internet, a la que pocos en la isla tienen acceso. "Es extraño. No he leído la reflexión, pero si Fidel lo aprueba por algo será", dijo Ferminia, una jubilada de 69 años que hacía cola para entrar en en un céntrico restaurante de La Habana. El electricista Manuel Gallardo, en cambio, no pareció sorprenderse. "Fidel y su hermano son uno sólo. Ellos se consultan todo", dijo.
El poder militar
Los cambios consolidan el poder del presidente y refuerzan la participación militar en la estructura del Estado. Lage, una suerte de jefe de gabinete considerado el arquitecto de las reformas económicas de la década de 1990, fue reemplazado por el general José Amado Ricardo Guerra. Además, el general Salvador Pardo Cruz, que administró empresas de la industria militar, es el flamante ministro de Industria Sideromecánica. Otros tres generales ocupan puestos en el gabinete. "Lo más importante es que se separa del poder a un grupo de dirigentes jóvenes que fueron los más cercanos a Fidel", comentó un ex funcionario.
El reemplazante de Pérez Roque, Bruno Rodríguez, periodista y diplomático de 51 años, fue embajador de Cuba ante la ONU y durante el último lustro tuvo a su cargo de las relaciones con América latina. Será la nueva cara de Cuba ante el mundo. (Reuters-Télam-dpa)
En inusuales comentarios sobre dos ex cercanos colaboradores del régimen, Fidel aludió, sin mencionarlos, al canciller Felipe Pérez Roque y al secretario del Consejo de Ministros, Carlos Lage, que fueron despedidos el lunes como parte de una profunda reestructuración del gobierno. "La miel del poder por el cual no conocieron sacrificio alguno despertó en ellos ambiciones que los condujeron a un papel indigno", escribió el líder histórico de la isla en la página web oficial Cubadebate (www.cubadebate.cu). "El enemigo externo se llenó de ilusiones con ellos", añadió.
Sentencia del mentor
Pérez Roque, de 43 años, y Lage, de 57, eran los funcionarios de mayor perfil entre una decena de ministros sustituidos por Raúl Castro en la mayor reestructuración política emprendida en la isla en 50 años. Los expulsados fueron en el pasado asistentes personales de Fidel y crecieron políticamente de la mano del anciano dirigente revolucionario. Fidel dijo que fue consultado sobre los cambios, y criticó a la prensa extranjera por sugerir que su hermano estaba colocando a sus propios hombres en el poder. "Ninguno de los dos mencionados por los cables como más afectados (Pérez Roque y Lage) pronunció una palabra para expresar inconformidad alguna", dijo. Muchos cubanos que esperaban la palabra de Fidel sobre la reestructuración desconocían el texto que el ex presidente divulgó por internet, a la que pocos en la isla tienen acceso. "Es extraño. No he leído la reflexión, pero si Fidel lo aprueba por algo será", dijo Ferminia, una jubilada de 69 años que hacía cola para entrar en en un céntrico restaurante de La Habana. El electricista Manuel Gallardo, en cambio, no pareció sorprenderse. "Fidel y su hermano son uno sólo. Ellos se consultan todo", dijo.
El poder militar
Los cambios consolidan el poder del presidente y refuerzan la participación militar en la estructura del Estado. Lage, una suerte de jefe de gabinete considerado el arquitecto de las reformas económicas de la década de 1990, fue reemplazado por el general José Amado Ricardo Guerra. Además, el general Salvador Pardo Cruz, que administró empresas de la industria militar, es el flamante ministro de Industria Sideromecánica. Otros tres generales ocupan puestos en el gabinete. "Lo más importante es que se separa del poder a un grupo de dirigentes jóvenes que fueron los más cercanos a Fidel", comentó un ex funcionario.
El reemplazante de Pérez Roque, Bruno Rodríguez, periodista y diplomático de 51 años, fue embajador de Cuba ante la ONU y durante el último lustro tuvo a su cargo de las relaciones con América latina. Será la nueva cara de Cuba ante el mundo. (Reuters-Télam-dpa)
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