"No me caben dudas de que formaban parte de una organización dedicada a comercializar pastillas de éxtasis en ?Nocturno?". A nadie sorprendió la acusación que hizo el fiscal Alfredo Terraf contra los cinco imputados que tiene la causa que investiga la venta de drogas en boliches tucumanos. Pero sí causaron estupor las condenas que solicitó. Para Gerardo Epelbaum y Ramón Diéguez (h), el fiscal solicitó 12 años de prisión, por considerarlos líderes de la presunta organización. Para Ariel Aquines Wartski, Pablo Silva y Gonzalo Farías, en tanto, pidió una pena de 8 años. "Todos los acusados tenían una participación específica en esa organización", dijo Terraf.
Los alegatos realizados por los defensores consistieron -además de los argumentos para rebatir las acusaciones- en fundamentar el pedido de nulidad absoluta planteado durante la primera audiencia. "Si los policías durante la vigilancia encubierta no encontraron nada, ¿de dónde sacan los investigadores que en ?Nocturno? se vendía éxtasis? Jamás se debería haber dado lugar a las escuchas, y menos durante tanto tiempo", argumentó Ciro Lo Pinto, abogado oficial de Aquines Wartski. El resto de los letrados sostuvo una postura similar. "Fue este el único medio de investigación. Para colmo, las transcripciones fueron arbitrarias", señaló Arnaldo Ahumada, representante de Diéguez (h).
La causa comenzó a fines de 2003, cuando la Policía Federal recibió una denuncia anónima sobre una presunta venta de éxtasis en "Nocturno" y "Tjanaima". Tras esto, agentes de encubierto acudieron al lugar, a fin de lograr evidencias. Sobre la base de los datos obtenidos, el 23 de marzo de 2004, el juez Jorge Parache consideró que la investigación ameritaba autorizar las escuchas en los teléfonos de los sospechosos. A mediados de ese año, los pesquisas captaron un diálogo en el que Aquines Wartski acordaba comprarle a Silva (quien vive en Quilmes, Buenos Aires) una determinada cantidad de pastillas de éxtasis. Así, interceptaron en octubre de 2004 al DJ riojano cerca de la terminal de ómnibus con 158 dosis de la droga sintética.
Según Terraf, esa no era la primera vez que Aquines traía éxtasis. El fiscal considera que él se encargaba de conseguir las pastillas, Farías de venderlas, Silva de enviarlas y Diéguez (h) y Epelbaum de disponer del lugar ("Nocturno") para el consumo de la droga. Para eso, según Terraf, se había montado una organización que iba desde la promoción mediante tarjetas con mensajes subliminales hasta la instalación de aspersores de agua en el techo del local bailable. "Lo que agrava esta situación es que la droga estaba destinada a un lugar público al cual concurrían jóvenes. Es un daño muy grave", dijo el fiscal.
A las 9.30, en el Tribunal Oral en lo Criminal Federal, los acusados podrán expresar sus palabras finales antes de escuchar la sentencia, a cargo de Carlos Jiménez Montilla, Alicia Noli y Gabriel Casas.







