"Todavía la escuchamos caminar por los pasillos. A pesar de todo, aún se oyen sus palabras calmando a los niños", dijo Noemí Díaz esforzando su voz para no llorar. La médica es la jefa del servicio de Hidratación Oral e Internación Abreviada del Hospital de Niños. En ese lugar, durante nueve años, trabajó María Cecilia Reales. Tanto Díaz como el resto del personal del área recuerdan hoy más que nunca a Reales. A un mes de la tragedia, sus compañeras aún lloran su ausencia y recuerdan los momentos que compartieron con ella.
- ¿Cómo se enteraron del accidente?
-Ceci era una persona muy puntual. Todos los martes y jueves tenía guardia. Su horario de ingreso era a las 7. Recuerdo que esa mañana a todas nos extrañó su demora. A las 7.45 llamamos a su celular para saber por qué no había llegado, pero nadie contestaba. Un rato más tarde llamamos a su casa y su esposo nos contó lo que había pasado.

- ¿Iba a verla ese día?
- Sí. Iba a reencontrarme con ella porque las dos habíamos vuelto de vacaciones. Quería preguntarle muchas cosas.
-¿Cuáles?
- La llegada de su hijo le había cambiado la vida. Se la veía más alegre y jovial. Cecilia estaba en el máximo de su felicidad, porque tenía a su hijo, a quien tanto había buscado, y a su esposo. No tengo dudas de que estaba viviendo el mejor momento de su vida.

- ¿Cuál era el sueño profesional de Cecilia?
- Quería trabajar en el área de Neurología. El año pasado había terminado la especialización y este año iba a comenzar en esa área, pero no pudo llegar. Su hijo le consumía todas sus energías. Hablaba todo el tiempo de él. Lo último que nos había contado era cómo le estaba preparando la fiesta del primer cumpleaños, que es el 6 de marzo.
- ¿Los pacientes aún la recuerdan?
Algunos todavía preguntan por ella, pero la mayoría sabe lo que le pasó. Su cargo sigue vacante, porque todavía no encontramos a la persona que la reemplace como se merece.








