03 Marzo 2009 Seguir en 
SANTIAGO/BILBAO.- El presidente del Partido Popular (PP), Mariano Rajoy, se desplazó a Santiago para participar de la reunión en la que el partido avaló el éxito de Alberto Nuñez Feijóo y se mostró "enormemente satisfecho". La victoria gallega llegó al partido conservador en un momento en el que está involucrado por escándalos de corrupción. A Rajoy le sirve además para reforzar un liderazgo continuamente cuestionado.
Por otro lado, la pérdida del gobierno gallego supone un duro golpe para el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero. El vicesecretario general del Partido Socialista (PSE), José Blanco, tuvo que admitir que se cometieron errores en Galicia que "deben ser reconocidos, analizados y asumidos", pero negó que la derrota tuviera que ver con la coyuntura política nacional. "Ahora habrá que saber diagnosticar bien para tomar el camino correcto que lleve a recuperar la confianza en la mayoría", admitió Blanco en una frase que los socialistas temen pueda ser aplicable no sólo a los gallegos sino al resto del país.
Galicia estuvo hasta el momento gobernada durante 22 años por el partido conservador, 16 de ellos de forma ininterrumpida con Manuel Fraga al frente del Ejecutivo regional (1989-2005).
El socialismo vasco
El nacionalismo en el País Vasco perdió por primera vez en 30 años la hegemonía y Patxi López tiene opciones de convertirse en el primer jefe del Ejecutivo socialista en tres décadas. Zapatero respaldó ayer públicamente a López. "Será coherente con el compromiso de liderar un cambio que ha defendido en la campaña electoral", dijo en Madrid, tras asistir a un acto junto con el presidente ruso, Dmitri Medvédev. Pese a que el Partido Nacionalista Vasco (PNV) del hasta ahora "lehendakari" Juan José Ibarretxe fue el más votado en los comicios autonómicos del domingo (38,56%) y el que más escaños obtuvo (30), la suma con las demás fuerzas nacionalistas se queda a uno de los 38 que conforman la mayoría absoluta.
El PSE, por su parte, registró un fuerte aumento, hasta los 24 diputados regionales y, si el Partido Popular (PP, 13 escaños) y Unión, Progreso y Democracia (UPyD, 1), apoyan a los socialistas, como parece probable.
López se convertirá en el primer "lehendakari" no nacionalista en tres décadas. Por el momento, el jefe de los socialistas vascos no dijo con quién tiene intención de intentar pactar la formación del gobierno, pese al apoyo de los partidos. (DPA)
Por otro lado, la pérdida del gobierno gallego supone un duro golpe para el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero. El vicesecretario general del Partido Socialista (PSE), José Blanco, tuvo que admitir que se cometieron errores en Galicia que "deben ser reconocidos, analizados y asumidos", pero negó que la derrota tuviera que ver con la coyuntura política nacional. "Ahora habrá que saber diagnosticar bien para tomar el camino correcto que lleve a recuperar la confianza en la mayoría", admitió Blanco en una frase que los socialistas temen pueda ser aplicable no sólo a los gallegos sino al resto del país.
Galicia estuvo hasta el momento gobernada durante 22 años por el partido conservador, 16 de ellos de forma ininterrumpida con Manuel Fraga al frente del Ejecutivo regional (1989-2005).
El socialismo vasco
El nacionalismo en el País Vasco perdió por primera vez en 30 años la hegemonía y Patxi López tiene opciones de convertirse en el primer jefe del Ejecutivo socialista en tres décadas. Zapatero respaldó ayer públicamente a López. "Será coherente con el compromiso de liderar un cambio que ha defendido en la campaña electoral", dijo en Madrid, tras asistir a un acto junto con el presidente ruso, Dmitri Medvédev. Pese a que el Partido Nacionalista Vasco (PNV) del hasta ahora "lehendakari" Juan José Ibarretxe fue el más votado en los comicios autonómicos del domingo (38,56%) y el que más escaños obtuvo (30), la suma con las demás fuerzas nacionalistas se queda a uno de los 38 que conforman la mayoría absoluta.
El PSE, por su parte, registró un fuerte aumento, hasta los 24 diputados regionales y, si el Partido Popular (PP, 13 escaños) y Unión, Progreso y Democracia (UPyD, 1), apoyan a los socialistas, como parece probable.
López se convertirá en el primer "lehendakari" no nacionalista en tres décadas. Por el momento, el jefe de los socialistas vascos no dijo con quién tiene intención de intentar pactar la formación del gobierno, pese al apoyo de los partidos. (DPA)
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