27 Febrero 2009 Seguir en 
WASHINGTON, Estados Unidos.- Tres estadounidenses que fueron capturados por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y liberados en el mismo grupo que la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt publicaron recientemente un libro en el que revelan polémicos detalles de su cautiverio.
"Betancourt es una persona a la que le gusta controlar y manipular. Estaba interesada en ella misma y, en ocasiones, no quiso compartir la comida en partes iguales. Buscaba su propio beneficio y no el del grupo en general", dispara Tom Howes, uno de los autores del libro "Fuera de cautiverio".
En declaraciones reproducidas por el diario español "El Mundo", otro de los escritores, Keith Stansell, agrega: "algunos de los guardias nos trataron mejor que ella. La vi intentar asumir el mando del campamento con una arrogancia que estaba fuera de control".
El tercer autor, Marc Gonsalves, suaviza las declaraciones anteriores y reconoce que mantuvo una estrecha amistad con Betancourt, a la que admiraba por no ceder ante los guerrilleros. Sin embargo, recuerda una anécdota que coincide con el punto de vista de sus compañeros: "cuando Ingrid nos vio llegar al campamento, dijo que no había suficiente espacio para nosotros y que debíamos hacérselo saber a los guardias".
Según cuentan los ex rehenes, la franco colombiana habría pedido que se llevasen del lugar a los estadounidenses porque quizá eran de la CIA o porque podrían tener chips dentro de sus cuerpos que harían fácil el rastreo. "Nos podían haber matado sólo porque quería más espacio para ella", sostienen.
"Fuera de cautiverio" ya se vende en las librerías de Estados Unidos. No es el primer libro que relata las experiencias de ex cautivos en la selva colombiana, pero sí es pionero en revelar detalles de las relaciones personales entre secuestrados. (Especial)
"Betancourt es una persona a la que le gusta controlar y manipular. Estaba interesada en ella misma y, en ocasiones, no quiso compartir la comida en partes iguales. Buscaba su propio beneficio y no el del grupo en general", dispara Tom Howes, uno de los autores del libro "Fuera de cautiverio".
En declaraciones reproducidas por el diario español "El Mundo", otro de los escritores, Keith Stansell, agrega: "algunos de los guardias nos trataron mejor que ella. La vi intentar asumir el mando del campamento con una arrogancia que estaba fuera de control".
El tercer autor, Marc Gonsalves, suaviza las declaraciones anteriores y reconoce que mantuvo una estrecha amistad con Betancourt, a la que admiraba por no ceder ante los guerrilleros. Sin embargo, recuerda una anécdota que coincide con el punto de vista de sus compañeros: "cuando Ingrid nos vio llegar al campamento, dijo que no había suficiente espacio para nosotros y que debíamos hacérselo saber a los guardias".
Según cuentan los ex rehenes, la franco colombiana habría pedido que se llevasen del lugar a los estadounidenses porque quizá eran de la CIA o porque podrían tener chips dentro de sus cuerpos que harían fácil el rastreo. "Nos podían haber matado sólo porque quería más espacio para ella", sostienen.
"Fuera de cautiverio" ya se vende en las librerías de Estados Unidos. No es el primer libro que relata las experiencias de ex cautivos en la selva colombiana, pero sí es pionero en revelar detalles de las relaciones personales entre secuestrados. (Especial)
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