Luego de un período marcado por la ausencia de músicos tucumanos en los principales festivales folclóricos, en 2009 el rumbo parece haber dado un giro inesperado. Los artistas locales dijeron "presente" en todas las veladas tradicionales para consagrar el nuevo año al son de guitarras y bombos.
Primero fue el Festival de Cosquín en las sierras cordobesas y el certamen de Baradero, en Buenos Aires. Ahora le llegó el turno a La Serenata de Cafayate, a la Fiesta del Queso en Tafí del Valle y al canto a la Pachamama en Amaicha del Valle. "Quedé sorprendido con la recepción de la gente en Santiago del Estero, donde toqué. Es un lugar hermoso, al igual que Cafayate. La Serenata fue una experiencia única; es como tocar en un teatro, el artista puede expresar lo que siente sin tapujos", dijo el Mono Villafañe y recalcó que en los festivales folclóricos del norte se refleja mejor la figura del artista popular. "Yo me margino de los otros certámenes porque no quiero que me etiqueten con un precio", agregó el músico que se presentará el viernes en La Serenata de La Quiaca.
El grupo Lunalba fue otro ejemplo de ovación en la Serenata de Cafayate. "Fue una noche fabulosa y la gente quedó conforme con nuestro show, hasta nos pedían que toquemos otra canción", contó Adrián Albarracín, integrante de la banda que espera editar un disco a mediados de año.
La guitarra del músico Gustavo Guaráz también irrumpió en el escenario del festival salteño y en el de la Pachamama. "En estos lugares se respira aire fresco y la gente se encuentra consigo misma. En La Serenata no se podía caminar por la cantidad de público que había", recordó, y auguró malos presagios sobre el futuro de Cosquín. "El festival de Cosquín está perdido porque no encuentra su rumbo; se ha convertido en algo mediático. En cambio, los del norte son verdaderos encuentros populares porque responden a los requerimientos de la gente; son fiestas auténticas", añadió.
Los grandes vitores los recibió la cantante Noralía Villafañe en la Fiesta Nacional de la Pachamama. "Toqué ante 16.000 personas. Creo que fue uno de los mejores recitales de mi vida", dijo.
Uno de los factores de esta bienvenida apertura, según contaron los músicos, es que por el temor de los producotres, y los magros recursos de los organizadores para contratar artistas nacinales, se les dieron a ellos muchas más oportunidades.







