Polémica por un galardón a Fidel

El presidente guatemalteco, Alvaro Colom, manifestó su gratitud a la revolución cubana.

GESTO. Colom hace entrega de la Orden del Quetzal en Grado Gran Collar. REUTERS
GESTO. Colom hace entrega de la Orden del Quetzal en Grado Gran Collar. REUTERS
18 Febrero 2009

LA HABANA.- El presidente de Guatemala, Alvaro Colom, cumplió ayer su segundo día de visita oficial a Cuba, tras entregar la víspera la máxima condecoración de su país a Fidel Castro, lo que generó una fuerte controversia en la nación centroamericana. Colom hizo la entrega de la Orden del Quetzal en Grado de Gran Collar al actual presidente cubano, Raúl Castro, en una ceremonia en la que el mandatario guatemalteco defendió su decisión de otorgar la condecoración como un símbolo de hermandad. “Sobre todo, de nuestra gratitud por compartir los resultados de una revolución que ustedes hicieron, construyeron y pagaron por ella, y nosotros estamos recibiendo esa solidaridad”, agregó. “Lo hago con muchísimo aprecio y reconocimiento”, precisó.
La concesión de la máxima orden guatemalteca había generado en días anteriores a la visita de Colom fuertes críticas en Guatemala, sobre todo del sector empresarial, buena parte del cual decidió por este motivo no acompañar al mandatario en el viaje cubano.

Por escrito
El líder histórico de la revolución recibió el jueves a la presidenta chilena, Michelle Bachelet, y también a la argentina, Cristina Fernández de Kirchner, a fines de enero, pero no hizo lo mismo con sus pares panameño, Martín Torrijos, y ecuatoriano, Rafael Correa, que visitaron la isla a comienzos de año. No se ha especificado que el presidente guatemalteco será recibido por Fidel. Este lleva dos años y medio desaparecido de la vida pública, convaleciente de una enfermedad de tipo intestinal nunca revelada que le obligó a renunciar a la presidencia hace hoy exactamente un año. La madrugada del 19 de febrero, Fidel se retiró definitivamente de la primera línea del poder en Cuba y se autodegradó del título de comandante en jefe, que ostentó durante casi medio siglo, al de “soldado de las ideas”. Lo hizo por la línea que ha venido siendo habitual en él desde que, a fines de julio de 2006, cayó enfermo y se vio obligado a delegar el poder: por la vía escrita. “Les comunico que no aspiraré ni aceptaré -repito- no aspiraré ni aceptaré, el cargo de presidente del Consejo de Estado y comandante en jefe”, señalaba en un “Mensaje del comandante en jefe” que publicó esa mañana el diario “Granma”.
Un año después, persiste sin embargo la duda sobre cuán alejado está realmente de la toma de decisiones de la isla, donde muchos siguen llamándolo comandante, incluido su propio hermano Raúl, que además dijo que le consulta las cuestiones más importantes del gobierno. Del primer año de Raúl como mandatario oficial, ya que llevaba año y medio como presidente en funciones, se destaca una agenda internacional activa, tanto de viajes al exterior como de recepción de mandatarios que visitan Cuba, pero también por muy pocos cambios en el plano interno. Según disidentes, Fidel influye en el gobierno para frenar, neutralizar, distorsionar este proceso hacia una cierta normalización internacional. “Pone obstáculos en el camino, que es el natural”, sostuvo el disidente Manuel Cuesta Morúa. (dpa)

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