Israel mantiene paralizada la tregua

La liberación del soldado Shalit como condición para acordar un alto al fuego no es procedente, dijo Mubarak.

jerusalen. Afiches con la imagen del soldado Gilad Shalit cubren desde hace días las paredes de la ciudad. REUTERS
jerusalen. Afiches con la imagen del soldado Gilad Shalit cubren desde hace días las paredes de la ciudad. REUTERS
18 Febrero 2009

EL CAIRO.- El presidente egipcio, Hosni Mubarak, afirmó que la tregua que el gobierno de Israel y la organización islámica palestina Hamas negocian por la paz en Cercano Oriente no debe estar vinculada a la liberación de un soldado hebreo secuestrado a mediados del 2006. “La cuestión de Gilad Shalit no puede ser vinculada a las negociaciones”, reclamó en tono de queja.
Tanto el primer ministro israelí, Ehud Olmert, como el ministro de Defensa, Ehud Barak, sostuvieron que la apertura de los pasos fronterizos en la Franja de Gaza debía incluir necesariamente la liberación de Shalit. Un principio de acuerdo había sido anunciado por fuentes egipcias, pero ayer Israel decidió posponer algunos días más la posibilidad de concretar el compromiso.
Desde el inicio de las tratativas, Egipto y Hamas coincidieron en que la liberación de Shalit debía producirse sobre la base de la entrega de prisioneros palestinos por parte de los israelíes. Esta segunda etapa debería estar precedida por la iniciación de un cese al fuego de 18 meses y la reapertura de los pasos para permitir la llegada de ayuda humanitaria a los palestinos de la Franja.

Peres dialoga con partidos
Entre tanto, el presidente israelí, Shimon Peres, mantendrá a partir de hoy conversaciones con los líderes de los partidos, antes de decidir a quién le pedirá la formación de un nuevo gobierno. Primero lo hará con representantes del Kadima (centroderecha, en el gobierno) y del Likud (derecha, oposición). Mañana y el viernes continuará con el resto. La canciller Tzipi Livni, líder del Kadima, y el jefe del Likud, Benjamin Netanyahu, reclaman para sí el cargo de primer ministro luego de los comicios del 10, en los que el Kadima obtuvo 28 asientos y el Likud 27 de un Parlamento de 120 miembros. Pese a la leve ventaja de Livni, Netanyahu tiene un mayor bloque de partidarios.
Por ley, Peres tiene hasta el 25 para nombrar a un legislador que se convertirá en primer ministro cuando construya una coalición gobernante. A su vez, el candidato tiene 42 días para formar un gobierno luego de conseguir la aprobación parlamentaria. Livni y sus aliados han dicho que no se unirán a Netanyahu. Este, por su parte, insiste en que será premier con el apoyo de 65 legisladores de derecha y sin el Kadima. En cambio, los legisladores de izquierda y de centro que podrían ser los aliados de Livni con 55 asientos no han prometido apoyarla.
La decisión del presidente israelí podría depender del mayor partido de extrema derecha, Israel Beitenu, que encabeza Avigdor Lieberman, que consiguió 15 bancas pero que aún no expresó a qué candidato apoyará, aunque ha mantenido diálogo con ambos partidos. (Télam-Reuters)

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