JERUSALEN.- La ministra israelí de Relaciones Exteriores, Tzipi Livni, estimó ayer que Israel debía aplicar el plan de paz iniciado en la conferencia internacional de Annapolis (Estados Unidos) en diciembre de 2007, que pretendía establecer una coexistencia pacífica entre dos Estados, uno israelí y otro palestino, y que hasta ahora no ha mostrado ningún progreso.
“Si no aplicamos este plan, no podremos contar con la cooperación internacional ya sea respecto de Irán, del Hezbollah (chiíta libanés) o de Hamas”, dijo la líder del partido centrista Kadima ante el foro de los presidentes de organizaciones judías estadounidenses.
Dos caminos
“La mayoría de los israelíes entiende que para que Israel se mantenga como un Estado judío e independiente habrá que compartir finalmente los territorios (ocupados). Podemos negociar a la vez que seguimos luchando contra el terrorismo”, señaló. Poco antes, la canciller israelí había alcanzado un principio de acuerdo con el líder ultraderechista Avigdor Lieberman, del partido Israel Beitenu, para armar una coalición. El Kadima aceptó los planteos de Lieberman, con un compromiso para destruir Hamas, la organización islámica palestina que gobierna la Franja de Gaza y la asignación de un Ministerio, entre otras condiciones. Livni aspira al puesto de primer ministro dado que el Kadima ganó las legislativas de febrero con 28 escaños.

Falta otra oferta
Pero su rival Benjamin Netanyahu, jefe del Likud (derecha, 27 escaños) tiene más posibilidades de poder formar una coalición gubernamental. Cuenta con un bloque de partidos de derecha y religiosos que suman 65 de los 120 diputados de la Knesset, y 61 votos le serían suficientes quedar formar gobierno. Israel Beitenu se convirtió en la tercera fuerza política del país, con 15 curules en el Parlamento. El líder ultraderechista quiere escuchar ahora la oferta de Netanyahu para tomar decisiones. La última decisión sobre quién formará gobierno está en manos del presidente, Shimon Peres. (DPA)







