Con poco lugar para el optimismo

Los efectos de la crisis internacional y las dificultades que atraviesa la economía argentina ya se hacen sentir aquí. Recesión y caída de la actividad. Las perspectivas. Por Juan José Concha Martinez - Prosecretario de Redacción.

16 Febrero 2009

Informes apabullantes dejan poco lugar para el optimismo. Es que el panorama de la crisis no deja de sorprender un día. Se confirmó que casi toda Europa entró en recesión y que en Estados Unidos la caída generalizada de la economía parece no tener piso. Aún debe asimilarse el primer paso del presidente Barak Obama, que logró la aprobación de por parte del Congreso de un gigantesco paquete de estímulo para revivir a la economía estadounidense. Un acierto de Obama podría significar muchísmo para el mundo en este trance.
En la Argentina, mientras tanto, se confirmó lo que se descontaba: disminuyó el ritmo de la economía, con un Producto Bruto Interno que redondeó una expansión del 7% para 2008. Pero esta noticia, en sí misma buena por el buen nivel de crecimiento de la actividad y por lo que puede trasladar para 2009, llegó con un carga de dudas por la fiabilidad que merecen los datos oficiales. La tarea del Indec se ha transformado en otro de los serios problemas que se suceden en la Argentina. Con todo, ese informe expone algunas evidencias respecto de que el impacto de la soberana crisis internacional y de las dificultades propias que enfrenta el rumbo del país están marcando a fuego nuestra economía. Con nuevas caídas de las inversiones, las exportaciones y las importaciones (venían en retroceso desde el segundo trimestre, por efecto del conflicto entre el Gobierno y el campo) el cuarto trimestre de 2008 mostró que sólo tuvo un crecimiento del 4,9%, pero sostenido especialmente por una reacción que se concentró en noviembre. Cada vez son más los expertos que aseguran que en diciembre apareció la punta de una incipiente recesión en la Argentina. Es que a muchas de las series hay que ajustarlas por las suba de los precios, por las ventas generales y por la producción. ¿Y cuáles son esos verdaderos valores? Si están en entredicho las cifras oficiales, ¿son solventes y creíbles los cálculos de los expertos? En cualquier caso, es claro que el país muestra variables de volatilidad, pese al agujero negro que se debe sortear para escrutar números y perspectivas. Hay quienes ven que esa desaceleraciòn llevará inexorablemente a un crecimiento negativo para este año. Si esta realidad de encogimiento y caída cruza al mundo y a la Argentina, obviamente, Tucumán también aparece en esa fila de castigados y de heridos.
"Todo está cayendo por aquí; aunque faltan datos, la recesión ya se ve. Si Córdoba y Santa Fe, que son economías más diversificadas, empezaron hace unos meses la recesión, descontamos que Tucumán sentirá esos efectos˝, anticipó un experto. Un repaso por el escenario que atraviesan algunos sectores da pistas sobre el cuadro de situación, aunque habría que decir que la teoría acepta que un país entró formalmente en recesión cuando su economía da a la baja dos trimestres consecutivos.
El transporte de carga para Tucumán (la provincia es importadora neta de alimentos y exportadora de commodities y de especialities) es una de las claves para auscultar el rendimiento de la actividad. No sólo por el paréntesis que generan las producciones regionales, este sector expone un aspecto dramático del frenazo de las actividades. ˝Muchos estamos prácticamente destruidos. Estos meses de verano son complicados para la carga porque se trabaja poco, pero ahora tenemos parados a los camiones y los fletes no pueden hacerse porque están muy baratos. La caída debe estar en un 70% y hay dueños que se deshicieron de sus camiones y no pueden pagar a sus operarios˝, relató un empresario con sede en el departamento Cruz Alta.

Cae la facturación
Enero también pareció confirmar una tendencia del consumo en los supermercados que apareció en noviembre y diciembre por estos lares: una progresiva migración a segundas marcas y una mayor preocupación por los precios han sido las bases del comportamiento de los consumidores. Esa actitud ha generado una caída en las facturaciones de los centros de compra.
La industria (textiles, especialmente) ya prendió las luces amarillas y rojas aquí cuando se conoció que las empresas debieron parar sus producciones y que el Gobierno tendrá que hacerse cargo de una parte del salario de los trabajadores. La actividad azucarera (sobre todo los cañeros minifundistas) no pasan por un buen momento a causa del bajo precio del azúcar, que está generando una progresiva rebelión en el sector. Por el lado del citrus, tampoco vienen buenas las cosas: gran parte de las exportaciones tucumanas van a parar a mercados que hoy están en recesión (Europa) y con una moneda devaluada (Rusia). Y, claro, la retracción también pega duro en el ámbito de los recursos humanos, un rubro que refleja la demanda de empleos y la capacitación de personal.
Consecuencia de los errores en el manejo de la política económica y ahora del contagio de la crisis internacional, los argentinos vienen enfrentando sus días con escasez de crédito, sustos inflacionarios, zozobra salarial, suspensión de proyectos, caída de inversiones, aumento de la tarifa de los servicios. Escenario complejo, crítico según donde se ponga el ojo, lo cierto es que en distintos ámbitos de la vida cotidiana una palabra que no se utilizaba hace tiempo gana espacio en la decisiones: ajuste. Así, la incertidumbre por lo que vendrá y las sombras del presente marcan estas horas. "En el Gobierno no estamos acostumbrados a medirnos en el gasto. Venimos con una dinámica de estos años que va a ser difícil cambiar, pero no quedará otra porque los ingresos bajan", se sinceró un alto cargo del gabinete.
Pero, ¿cuanto tiempo durará esta malaria en el mundo? Aquí, las proyecciones se bifurcan, pero están pendientes de lo que pueda lograr Obama. Y en la Argentina, donde las dificultades parecen potenciarse, ¿cuándo se saldrá? Aun en mejores condiciones para amortiguar la caída que en las épocas de la hiperinflación (87-91), del "Tequila" (94) o del estallido de 2002 la salida al final del tunel podría aparecer recién al final de 2010. Lo que está claro es que a esa mejor perspectiva hay que empezar a construirla ahora, ya mismo.

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