14 Febrero 2009 Seguir en 
TEL AVIV.- Tres días después de las elecciones legislativas, ni la ministra de Asuntos Exteriores, Tzipi Livni, ni el líder de la oposición, Benjamin Netanyahu, están dispuestos a ceder en su aspiración de encabezar el gobierno. Netanyahu, del partido Likud, cerró ayer una primera ronda de consultas con la extrema derecha y con los partidos religiosos, con la esperanza de que se le confíe formalmente la tarea de formar el próximo gobierno.
"Netanyahu será primer ministro", afirma el editorial de ayer del diario liberal "Haaretz", que apoyó abiertamente durante la campaña a Livni, del partido Kadima (centroderecha) en el poder durante la anterior legislatura. Sin embargo, otros medios israelíes indican que representantes ultrareligiosos, así como de partidos derechistas, han exigido a Netanyahu que forme una coalición de gobierno con Kadima. Un acuerdo de este tipo, desechado hasta ahora por el líder del Likud, podría ayudar a resolver la situación de incertidumbre política desatada por la elección parlamentaria del martes, que además demora los esfuerzos estadounidenses para reavivar las negociaciones de paz entre israelíes y palestinos con la esperanza de lograr una solución de dos Estados.
El presidente de Israel, Shimon Peres, tiene a partir del miércoles siete días para tomar una decisión sobre a quién encargará la formación de gobierno, si a Livni o a Netanyahu. Este último se ha asegurado hasta la fecha el apoyo de 50 de los 120 diputados. Livni sin embargo sólo cuenta con los 28 respaldos de su facción. (Reuters)
"Netanyahu será primer ministro", afirma el editorial de ayer del diario liberal "Haaretz", que apoyó abiertamente durante la campaña a Livni, del partido Kadima (centroderecha) en el poder durante la anterior legislatura. Sin embargo, otros medios israelíes indican que representantes ultrareligiosos, así como de partidos derechistas, han exigido a Netanyahu que forme una coalición de gobierno con Kadima. Un acuerdo de este tipo, desechado hasta ahora por el líder del Likud, podría ayudar a resolver la situación de incertidumbre política desatada por la elección parlamentaria del martes, que además demora los esfuerzos estadounidenses para reavivar las negociaciones de paz entre israelíes y palestinos con la esperanza de lograr una solución de dos Estados.
El presidente de Israel, Shimon Peres, tiene a partir del miércoles siete días para tomar una decisión sobre a quién encargará la formación de gobierno, si a Livni o a Netanyahu. Este último se ha asegurado hasta la fecha el apoyo de 50 de los 120 diputados. Livni sin embargo sólo cuenta con los 28 respaldos de su facción. (Reuters)







