El desafío de planificar la oferta cultural

11 Febrero 2009

Los intelectuales y pensadores aseguran que la cultura necesita del Estado para poder existir. De allí que, sin una política adecuada y bien establecida, la cultura no puede sobrevivir de manera organizada. Eso no quiere decir que el Estado deba subvencionar a la cultura; lo ideal sería que esta fuera tan vigorosa que no necesitase de la ayuda oficial. Pero eso no ocurre. Por el contrario, la dependencia es cada vez mayor. Sobre todo, en tiempos de crisis. En Tucumán, por ejemplo, durante años la ausencia de una política cultural adecuada fue provocando la diáspora del público. Una diáspora que llega hasta nuestros días y que no ha podido aún revertirse. Sin embargo, la actividad hizo el camino inverso. Fue creciendo hasta llegar a niveles nunca antes vistos. En esto tuvo mucho que ver la transformación de la Secretaría de Cultura en Ente Cultural de Tucumán, que ha permitido contar con un mayor presupuesto para espectáculos y eventos culturales, como el Congreso de Cultura realizado el año pasado.
Sin embargo, poco se ha hecho en materia de planificación. De hecho en los últimos años, las dos fiestas centrales de la cultura en Tucumán, el Julio Cultural (organizado por la Universidad Nacional de Tucumán) y el Setiembre Musical (promovido por la Provincia) se desarrollaron con una falta de previsión atroz. A tal punto que muchos de los espectáculos programados, por ejemplo, en el Julio Cultural, se superponían -en los mismos días y horarios- con otros organizados por la provincia. Y casi lo mismo sucedía durante el Septiembre Musical.
A esto se sumaban, además, las actividades organizadas por los numerosos grupos independientes, lo que aumentaba la oferta de espectáculos a niveles asombrosos y colocaba a los espectadores en la frustrante tarea de elegir a qué espectáculo asistir y cuál debía descartarse. Lo mismo sucede por estos días con los tradicionales festivales folclóricos que organizan los distintos municipios y comunas. La situación más llamativa es la de las fiestas de la Pachamama en Amaicha del Valle y del Queso en Tafí del Valle: ambas se realizarán el mismo fin de semana, del 20 al 22. Estos dos festivales -considerados los más importantes de la provincia para esta época- se superponen a su vez con la Serenata a Cafayate, que comenzará el 16 y se prolongará hasta el 22. De esta manera, los turistas que visiten Tucumán durante estos días, o los tucumanos que están de vacaciones, con mucho esfuerzo, sólo podrán disfrutar de una parte de estas actividades.
Así las cosas, el planteo de organizar la oferta cultural es más que una simple asignatura pendiente: es una necesidad. Tanto los responsables de la programación anual de los espectáculos y actos culturales de la UNT, como los funcionarios de la provincia (Cultura y Turismo), deberían reunirse previamente y planificar sus actividades en conjunto para evitar esta negativa superposición de espectáculos. Además, de esta reunión deberían participar también los referentes de la actividad independiente y los responsables de las áreas culturales de los municipios y comunas. Sabiendo de antemano cuáles son los grandes espectáculos, encuentros y festivales, se podrá planificar una grilla que convenga a todos.
En esta organización previa del "año cultural", debería priorizarse también a los artistas tucumanos y abrir el juego para que las expresiones regionales no se vean sometidas a la desigual competencia con los grandes shows nacionales o internacionales. La cultura constituye un sector de creciente importancia socioeconómica y política en las sociedades contemporáneas. Invertir en ella sin una planificación adecuada es como intentar tapar el sol con un solo dedo.

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