La clave es el voto de los israelíes indecisos

Más de cinco millones de ciudadanos están convocados para votar en comicios generales.

DESDE LEJOS. Un soldado vigila una urna instalada en las alturas del Golán. REUTER
DESDE LEJOS. Un soldado vigila una urna instalada en las alturas del Golán. REUTER
10 Febrero 2009

jerusalen.- Los candidatos realizaban ayer sus últimos esfuerzos para ganar el voto de los indecisos en las disputadísimas elecciones legislativas de hoy en Israel, en las que se prevé la irrupción del partido ultranacionalista Israel Beitenu, del polémico Avigdor Lieberman, en los círculos del poder.
El número de indecisos se acerca al 20%, la tasa más elevada en la historia de Israel, y los líderes del gobernante Kadima y del Likud, de Benjamin Netanyahu, (derecha, oposición) se esforzaban por atraerlos. Las últimas encuestas daban entre 25 y 27 escaños en la Knesset al Likud y entre 23 a 25 al Kadima. Por su parte, Israel Beitenu puede llegar a obtener hasta 19 escaños, lo que lo convertiría en la tercera fuerza de la Knesset y empujaría al veterano partido Laborista a un cuarto lugar, su peor desempeño de la historia.
Tzipi Livni, la canciller israelí y jefa del Kadima, quiere convertirse en la segunda mujer al frente del gobierno después de Golda Meir. “Si obtenemos tan sólo un mandato más que el Likud, podremos formar una coalición porque somos un partido centrista que puede reunir a la derecha y a la izquierda”, afirmó ayer e insistió en que la paz es la salida al conflicto en la región.

La cifra decisoria
En el complejo mundo de la política israelí, la persona encargada por el presidente de la tarea de formar una coalición no es forzosamente la que obtuvo más votos, sino la que tiene mayores probabilidades de reunir 61 bancas en el Parlamento unicameral de 120 legisladores. Livni espera que un buen resultado atraiga a su bando a partidos más pequeños, alejándolos del favorito Netanyahu. El ex primer ministro, que teme que la pérdida de apoyo signifique que dirigirá un gobierno frágil que durará un año o algo más, ha centrado su campaña en la seguridad. Ayer, en las colinas del Golán, prometió no ceder jamás ese territorio que el Estado hebreo arrebató a Siria en la Guerra de los Seis Días de 1967, y que anexó unilateralmente en 1981, como parte de un eventual acuerdo de paz con Damasco.
Entre tanto, el apoyo a Lieberman ha aumentado en las últimas semanas, luego de la guerra en Gaza, mientras sus enérgicas posiciones sobre los árabes israelíes y el movimiento islamista palestino Hamas encontraban un terreno fértil entre los votantes preocupados por la seguridad. El presidente Shimon Peres, un veterano político israelí galardonado con el premio Nobel de la Paz, afirmó que, como jefe del Estado, le preocupa la incitación a la violencia contra una parte del electorado. “Los árabes, tienen los mismos derechos y deberes que todos los demás ciudadanos del país”, declaró.
Más de cinco millones de israelíes están llamados a acudir a las urnas en unas elecciones generales adelantadas que decidirán la composición del Parlamento y del próximo gobierno. (AFP-NA)

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