JerusalEn.- Israel celebra mañana elecciones parlamentarias decisivas para el proceso de paz. A tres semanas de la sangrienta guerra en la Franja de Gaza, los sondeos apuntan a un giro a la derecha, con el regreso al poder del ex premier Benjamin Netanyahu. Su partido, Likud ("Unión"), podría incluso más que duplicar su presencia en la Knesset (Parlamento) y aventajar por tres escaños a la fuerza de centro Kadima ("Adelante") de la actual ministra de Relaciones Exteriores -también candidata-, Tzipi Livni.
Aunque no se trata de una gran diferencia, se prevé un fuerte crecimiento del bloque ultranacionalista y ultrarreligioso, por lo que, en teoría, el derechista Netanyahu tendría más socios que Livni. Las encuestas muestran un importante ascenso del partido ultranacionalista Israel Beitenu ("Nuestra Casa, Israel"), que podría convertirse por primera vez en la tercera fuerza más votada, superando al Partido Laborista del ministro de Defensa, Ehud Barak. En total, la intención de voto atribuye a "Unión" entre 25 y 27 de los 120 escaños, frente a los entre 22 y 25 que se llevaría "Adelante". Sin embargo, con los hasta 20 escaños de "Nuestra Casa, Israel" y los que alcancen los religiosos, el bloque derechista podría llegar a 67 bancas y liderar cómodamente con Netanyahu a la cabeza.
Dos visiones de la tregua
Livni y Netanyahu llegan a las elecciones con dos modelos de proceso de paz diferentes. Livni, actual jefa del equipo negociador israelí, quiere seguir las conversaciones de paz con los palestinos iniciadas en la cumbre de Annapolis de noviembre de 2007, que se encuentran suspendidas desde la ofensiva militar israelí en Gaza. "Negociar con palestinos moderados y golpear a los extremistas", es la propuesta de Livni, quien promete proseguir el aislamiento de la organización islamista Hamas en Gaza.
También Netanyahu pretende actuar con mano dura contra Hamas y derrocar al régimen mantenido por la organización en la Franja. Pero aboga por congelar las negociaciones de paz con la Autoridad Nacional Palestina. Según cree, se debe iniciar un plan de desarrollo en Cisjordania y negociar la paz cuando el territorio haya florecido económicamente. Los palestinos rechazan esta opción por considerar que apunta a perpetuar la ocupación.
Los partidos dejan abiertas las posibilidades de colaboración para después de los comicios. Livni, por ejemplo, aspira a renovar su coalición con el Partido Laborista, pero no descarta a "Nuestra Casa, Israel" como socio. (DPA-Reuters)









