El placer de polemizar

Tres candidatos sin osadía.

08 Febrero 2003
Ni Kirchner, ni Rodríguez Saá, ni Carrió han tenido la osadía de proponer las estatizaciones de los ferrocarriles o el petróleo, pero sus ambiguas alusiones a la cuestión bastaron para que se desate una polémica donde la mayoría de los participantes ha evidenciado no conocer con precisión las declaraciones de aquellos. A falta de otras novedades más llamativas, la cuestión asumió prioridad, demostrándose también, de paso, que son también pocos los que conocen que el petróleo no es propiedad de las empresas privadas, ni tampoco la infraestructura ferroviaria, de la que tan sólo están concesionados los servicios. De todas formas, las propuestas de marras ensayan un modelo donde se competiría con las privadas, pero no dicen de dónde sacarán los recursos para tales proyectos. El saldo más veraz de todo ello es que ninguno de esos candidatos profesa el estatismo, sino que colorea con algo de populismo querendón sus mensajes electorales. Pero en el fondo del asunto aparece algo que es una realidad terminante, y es que ninguno de los políticos en competencia puede eludir la ineficiencia del sistema estatal de controles de los contratos sobre concesión de servicios públicos. Si el Estado no puede ser un controlador eficiente, mucho menos, como se tiene sabido, podría ser el prestador de esos servicios.

Hilando fino
Más trascendente, aunque menos polémica, ha sido la declaración formal de certeza de la jueza María Servini de Cubría, de que se cumplirá el calendario electoral oficial. Quienes hilan fino cuando analizan los movimientos de la justicia en terreno político, observan en esa declaración de certeza una presunta intención de ajustar los tiempos de tal manera que no haya espacio temporal para el comicio interno justicialista, y en consecuencia, esa elección primaria exigida por Carlos Menem quedaría suprimida por virtud de los hechos. La jueza tuvo razonamientos muy sólidos cuando descalificó la pretensión duhaldista de los neolemas, pero quienes observan con esa sutileza estiman que no le ha sido posible escapar a la presión que ejercen sobre ella las duras calificaciones de menemista que, entre otros, le enrostró Néstor Kirchner.

Sin tiempo
Entre el lunes y el martes Servini de Cubría hará público su fallo sobre la cuestión de fondo, pero cualquiera que sea su definición, alguna de las partes apelará a la Cámara Nacional Electoral. La decisión en esta nueva etapa, aunque no llegue a la Corte Suprema, habrá terminado con el tiempo requerido por la interna del PJ y las ilusiones del menemismo a competir con ventaja política sobre el resto de los candidatos correligionarios. Mucho indica, y así piensan los observadores, que finalmente habrá tres candidatos justicialistas con tres siglas diferentes, pero tal circunstancia puede ser cuestionada por los otros partidos, para los que será más problemático disputar la segunda vuelta, probablemente reservada para los peronistas. (De nuestra Sucursal)

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