BOGOTA.- Luego de la liberación de Sigifredo López, el último de los políticos que las FARC mantenían en su poder, el presidente Alvaro Uribe retomó la idea de un posible canje de rehenes por rebeldes presos en Colombia, aunque volvió a condicionar esa chance a que los guerrilleros excarcelados se comprometan a ser gestores de paz y renuncien a las armas.
El propio López, ex legislador regional, y Alan Jara, el ex gobernador a quien la guerrilla liberó el martes, habían reclamado al gobierno que negocie el rescate de los rehenes que siguen en poder de las FARC en la selva, viviendo en condiciones infrahumanas y muchos de ellos secuestrados hace más de cinco años. “El gobierno está dispuesto a buscar los mecanismos jurídicos para que los subversivos salgan de la cárcel, y tiene la voluntad política. Y la garantía de buena fe tiene que ser que salgan a buscar la paz, no a persistir en armas”, declaró Uribe. En este sentido, señaló: “si tienen interés en encarar la cuestión en términos políticos, ¿por qué entonces están explotando coches bomba en todo el país?”
Reserva de cautivos
Según observadores, la entrega de los cautivos políticos puede ser el cierre de un capítulo que empezó hace ocho años, cuando las FARC comenzaron a secuestrar políticos para sumarlos al grupo de rehenes “canjeables”, en su gran mayoría militares y policías, a quienes plantearon liberar a cambio de la excarcelación de unos 500 guerrilleros. La cifra de “canjeables” se aproximaba a los 60 en 2007, pero ha disminuido en los últimos meses por la muerte, fuga y rescate de varios, así como por liberaciones unilaterales por parte de las FARC. Los rebeldes retienen ahora a 22 militares y policías, por cuya liberación se prevé que insistirán en el tema del canje. Al respecto, el ex senador Luis Eladio Pérez, liberado hace un año por las FARC, apuntó que los policías y el militar entregados el domingo eran los de más bajo rango dentro del grupo de secuestrados, y a la vez quienes llevaban menos tiempo en cautiverio, desde 2007. Un acto humanitario de las FARC pudo haber sido la liberación de los uniformados que llevan más tiempo en la selva, dos de ellos desde 1997. “Pareciera que quieren reservarse a los de mayor jerarquía para seguir intentando el canje”, opinó.
Por su parte, el politólogo Alfredo Rangel consideró que se trata de una maniobra de las FARC para recuperar el espacio político que perdieron en el plano nacional e internacional en los últimos tiempos. “Hay que mirar la actitud de las FARC con su nuevo jefe”, dijo en referencia a Alfonso Cano, que reemplazó el año pasado al fallecido Manuel Marulanda Vélez, que fundó en 1964 la organización armada marxista. (Télam-DPA)








