Alcoholizados al amanecer

Estas situaciones no debieran desplegarse.

08 Febrero 2003
Quienes transitan, por la mañana temprano y rumbo a sus obligaciones, por la calle Corrientes casi esquina Laprida, reciben a cada momento la desagradable impresión de que se trata de un sector donde las normas municipales y policiales parecieran no funcionar. Adolescentes en estado de ebriedad (a veces tirados sobre la vereda), riñas y gritos soeces que emiten jóvenes cuya juerga se ha iniciado la noche anterior integran un espectáculo deprimente que se repite casi todas las noches, y que por cierto se incrementa durante los fines de semana.
Se trata de una zona residencial, en primer lugar, donde estas situaciones no debieran tener oportunidad de desplegarse. Y, sea residencial o no la zona, en ninguna parte puede permitirse que personas alcoholizadas -menores o mayores de edad- se exhiban en ese estado en la vía pública. No es la primera vez que apuntamos tales cuadros, que son una característica desdichada del barrio norte de nuestra ciudad.
Nos parece que el poder público, aplicando con rigor las ordenanzas municipales y las leyes de la Provincia, debe poner término definitivamente a semejante estado de cosas, que suscita al vecindario imaginable zozobra y desagrado.

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