
El presupuesto de un estudiante que se va de su casa tiene que contemplar, además, la comida. La mayoría evita la gastronomía de lujo. El mate es un compañero incondicional junto con las galletitas en la merienda o el desayuno. En el almuerzo o en la cena comen carne, una vez por día. La suba de los precios de verduras y frutas llevó a que los estudiantes las reemplacen por fideos o arroz. Así, el gasto promedio en alimentos es de $ 300 mensuales. Además, es necesario tener en cuenta dinero para transporte. Los jóvenes gastan $ 1,40 por boleto; es decir, unos $ 56 al mes para ir y volver de la facultad. A esto se suma el dinero que se gasta en bibliografía: cada copia doble faz ronda los $ 0,13.
Entre los gastos también se incluyen la recreación y el esparcimiento, que incluyen visitas al cine, el boliche o un partido de fútbol con amigos. Una entrada de cine cuesta desde $ 8; las entradas a los boliches rondan los $ 20, mientras que el alquiler de canchas para practicar deportes, como Fútbol 5, tienen un costo promedio de entre $ 3 y $5 por persona.
También hay que contemplar gastos en productos de higiene personal y de limpieza de la vivienda (que incluye detergente, lavandina y desinfectante, entre otros). Estos alcanzarían un total de $110 mensuales.







