Autopsia a un perro por el crimen del panadero

Los homicidas dejaron la casa de Julio Ramírez sembrada de indicios. Hallaron pelos y huellas dactilares. Identikits.

Un vecino le proporcionó a la Policía los rasgos de dos de los sospechosos.
Un vecino le proporcionó a la Policía los rasgos de dos de los sospechosos.
07 Febrero 2003
Los asesinos de Julio Ramírez, el panadero de Villa de Leales, actuaron con tanta impunidad que dejaron la escena del crimen repleta de indicios que estarían orientando a los investigadores para dar con su paradero.
El domingo a las 21.30, la hora en que atacaron a Ramírez, los delincuentes apagaron la luz de la calle, que tiene un interruptor al alcance de la mano, y sacaron una lámpara de la galería de la parte trasera de la casa. En el foco los peritos encontraron huellas digitales que están siendo minuciosamente analizadas. Poco antes, además, mataron al bravo perro de un vecino. El hombre había ido a la plaza del pueblo para participar en las fiestas patronales que se celebraban aquel día.
Médicos forenses realizarían hoy una autopsia al perro para determinar si fue baleado con la misma arma que mataron a Ramírez.
Extraoficialmente, cuatro vecinos aportaron datos sobre los agresores, quienes serían cinco hombres y una mujer que circulaban en tres motos. De ese modo pudieron hacerse dos identikits (ver facsímiles) y se comenzó a hacer averiguaciones en barrios periféricos de la capital tucumana y en una localidad cercana a Leales.
Los policías -que comandan el comisario inspector Eduardo Ramírez y el comisario general Domingo Pacheco- encontraron también un mechón de pelo en un alambrado de la vivienda, justo en el sector por donde habrían salido los asesinos en busca de sus motos.
El cabello está siendo examinado, y puede ser vital para imputar a uno de los sospechosos que, según los pesquisas, sería detenido en los próximos días.Lo que todavía no está claro es el móvil del crimen. Los ladrones golpearon brutalmente a Ramírez y lo remataron de un disparo en la nuca. No se llevaron el dinero que tenía en el bolsillo ni el reloj, pero destrozaron la moto de la víctima.
El problema que tienen los investigadores es que los testigos no se animan aún a declarar oficialmente. Por ello, el fiscal Gustavo Estofán se trasladaría hoy a la Villa de Leales para conversar con los vecinos. "Todos hablaron muy bien de él; resaltaron que era amable y solidario; espero que respondan para ayudarnos a encontrar a los culpables", dijo.

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