06 Febrero 2003 Seguir en 
Mientras la Policía avanza en la búsqueda de los autores del brutal asesinato del panadero Julio Ramírez, en Villa de Leales, la Justicia empezó a investigar los posibles motivos del crimen, ya que hay muchas dudas sobre la versión de un intento de asalto, según comentaron fuentes vinculadas a la pesquisa.
Ramírez, de 53 años, fue brutalmente golpeado cuando entraba a su casa en una moto. Los delincuentes lo remataron con un disparo en la nuca. No le quitaron el dinero del bolsillo ni el reloj y, en lugar de llevarse la moto, le destrozaron los espejos y las ópticas. El ataque ocurrió el domingo alrededor de las 21.30. El hombre fue atendido en dos hospitales, pero ningún médico notó que tenía un proyectil en la cabeza. Doce horas después, en un sanatorio privado, se lo detectaron mediante una tomografía. Hasta ese momento la familia creía que se había tratado de un accidente.
El fiscal Gustavo Estofán lamentó que se haya perdido ese tiempo, porque son momentos cruciales para la investigación. El funcionario, sin entrar en detalles, comparó el caso con el resonante crimen de María Marta García Belsunce.
Parientes, vecinos y amigos de Ramírez destacaron que no tenía enemigos ni deudas, y que era muy solidario y colaborador. Eso hace pensar que el crimen no sería un ajuste de cuentas o una venganza, por lo que el desconcierto se instaló entre los investigadores. Cree que podría haber sido de un crimen por encargo.
Los delincuentes fueron vistos el día anterior merodeando la zona de la casa de Ramírez en dos o tres motos. A partir de ello pudo hacerse un identikit.
Ramírez, de 53 años, fue brutalmente golpeado cuando entraba a su casa en una moto. Los delincuentes lo remataron con un disparo en la nuca. No le quitaron el dinero del bolsillo ni el reloj y, en lugar de llevarse la moto, le destrozaron los espejos y las ópticas. El ataque ocurrió el domingo alrededor de las 21.30. El hombre fue atendido en dos hospitales, pero ningún médico notó que tenía un proyectil en la cabeza. Doce horas después, en un sanatorio privado, se lo detectaron mediante una tomografía. Hasta ese momento la familia creía que se había tratado de un accidente.
El fiscal Gustavo Estofán lamentó que se haya perdido ese tiempo, porque son momentos cruciales para la investigación. El funcionario, sin entrar en detalles, comparó el caso con el resonante crimen de María Marta García Belsunce.
Parientes, vecinos y amigos de Ramírez destacaron que no tenía enemigos ni deudas, y que era muy solidario y colaborador. Eso hace pensar que el crimen no sería un ajuste de cuentas o una venganza, por lo que el desconcierto se instaló entre los investigadores. Cree que podría haber sido de un crimen por encargo.
Los delincuentes fueron vistos el día anterior merodeando la zona de la casa de Ramírez en dos o tres motos. A partir de ello pudo hacerse un identikit.







